REVISTA-IDMA-2025-006

¿CENSURA EN DEMOCRACIA? Gobernanza y sociedad civil: voces que resisten y transforman

EDITORA VALERIA CÓRDOVA ANTICONA DIRECCIÓN DE ARTE VALERIA CÓRDOVA ANTICONA COMITÉ EDITORIAL GABRIEL MEJÍA DUCLÓS, DIRECTOR EJECUTIVO DUVERT VENTOCILLA CAVELLO, DIRECTOR PROGRAMA LIMA - CENTRO ALEJANDRA FARFÁN JIMÉNEZ, ASOCIADA IDMA YERSSEY CABALLERO PALOMINO, DIRECTOR PROGRAMA APURÍMAC LUIS ARTICA ARROYO, DIRECTOR PROGRAMA HUÁNUCO ROY CORDERO CUISANO, COORDINADOR REGIONAL ANCASH FOTOGRAFÍAS EQUIPO IDMA ©INSTITUTO DE DESARROLLO Y MEDIO AMBIENTE – IDMA CALLE JOSÉ FÉLIX OLCAY Nº 417, MIRAFLORES, LIMA 34-PERÚ TELÉFONO: +51 1 7220205 Nuestro equipo 01

ÍNDICE- CONTENIDO GOBERNANZA Y SOCIEDAD CIVIL: VOCES QUE RESISTEN Y TRANSFORMAN PRESENTACIÓN 03 05 EDITORIAL Democracia en riesgo: Ciudadanía y gobernabilidad en el Perú 02 ARTÍCULOS 08 Mujeres Futuro Circular: gobernanza multiactor hacia la equidad y la sostenibilidad Sembrando un futuro sostenible en Tomayquichua (Huánuco) 14 Huancavelica: Unidos por el Agua, Protegiendo Nuestro Futuro 18 MUJERES Y JUVENTUDES Ketty Maritza Javier: Guardiana de la Madre Tierra y líder del movimiento agroecológico en Huaraz 30 ECO INNOVACIÓN ¿Qué es la valorización de residuos sólidos orgánicos? 33 VOCES REGIONALES Actividades y eventos realizados en cada región donde trabaja IDMA 35 CONTACTOS Lima, Huánuco, Abancay 42 21 Construcción participativa del Movimiento Agroecológico Sur Andino: Resistencia desde la agroecología ENTREVISTA Silvana Vargas (Ex ministra del MIDIS): “Las ONG siguen siendo institucionalidad de las voces que resisten” 25 Pozuzo: Educación Ambiental y Participación ciudadana en la Ruta Hacia un Biodistrito 11

En esta sexta edición de nuestra revista Eco Raíces, titulada “Gobernanza y sociedad civil: voces que resisten y transforman”, ponemos en el centro el papel crucial que cumplen las comunidades, organizaciones y actores sociales en la construcción de alternativas sostenibles desde los territorios. En un contexto de crisis política, social y ambiental, destacamos experiencias de participación ciudadana, defensa del agua, agroecología y liderazgo femenino que fortalecen la democracia desde abajo. A través de nuestros artículos, nos acercamos a iniciativas como Mujer Futuro Circular, que impulsa la gobernanza multiactor para la sostenibilidad; la experiencia comunitaria de Tomayquichua, en Huánuco, que siembra un futuro basado en la sostenibilidad local; y el esfuerzo colectivo en Huancavelica por proteger las fuentes de agua. También compartimos la historia de construcción del Movimiento Agroecológico del Sur Andino, un ejemplo de resistencia organizada desde la agroecología, y el trabajo en Pozuzo por una educación ambiental con enfoque de biodistrito. En nuestra entrevista central, conversamos con Silvana Vargas, exministra del MIDIS, quien reflexiona sobre el abandono del Estado frente a la multicrisis nacional y las modificatorias de la Ley APCI, y reivindica el rol de la sociedad civil organizada como defensora del bien común: “Las ONG siguen siendo institucionalidad de las voces que resisten”. En la sección Mujeres y Juventudes, destacamos el liderazgo de Ketty Maritza Javier, guardiana de la Madre Tierra y referente del movimiento agroecológico en Huaraz. En Eco-innovación, exploramos el concepto de valorización de residuos sólidos orgánicos como parte de una gestión ambiental integral. Finalmente, en Voces Regionales, compartimos las actividades más relevantes que IDMA desarrolló durante los últimos meses en las regiones donde viene trabajando. PRESENTACIÓN 03

El Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente – IDMA cumple en este 2025, 41 años de trayectoria como organización no gubernamental, sin fines de lucro, comprometida con el desarrollo sostenible desde los territorios. Desde su fundación, el 13 de marzo de 1984, el IDMA ha trabajado con convicción por la mejora de las condiciones y calidad de vida de las personas, impulsando la equidad social y de género, la democratización de la sociedad desde una perspectiva ambiental. Hoy, reafirmamos nuestro compromiso con estos principios, proyectándolos con fuerza renovada hacia los desafíos de este nuevo año. 04

Alertas sobre el deterioro de la institucionalidad El Perú atraviesa una prolongada crisis de gobernabilidad que ha desequilibrado el sistema político y debilitado profundamente las instituciones. La gobernabilidad democrática —entendida como la capacidad del Estado para ejercer autoridad de manera legítima, eficaz y transparente— se encuentra en uno de sus momentos más críticos. La inestabilidad, la corrupción sistemática y la pérdida de credibilidad de las autoridades han socavado los cimientos de la vida democrática. Hoy, el Poder Ejecutivo y el Congreso de la República, en una alianza contra natura de sectores conservadores, avanzan a paso acelerado en la destrucción de la escasa institucionalidad existente. A esta coalición no le interesa mejorar los niveles de educación, salud, justicia, ni luchar contra la pobreza, el hambre, el cambio climático o la galopante criminalidad. Por el contrario, asistimos a un proceso de captura del Estado que pone en jaque los derechos ciudadanos. Solo para ilustrar la gravedad del problema: es una tragedia que la Presidencia de la República —la más alta instancia del poder político— esté en crisis terminal. Los inquilinos de Palacio de Gobierno, lejos de liderar proEs inconcebible imaginar un país con una democracia sólida, próspera y con estándares de justicia y transparencia sin la activa participación de la ciudadanía y de todas las expresiones de un país pluricultural y megadiverso a través de la sociedad civil organizada. Más aún, en un contexto global marcado por múltiples crisis —y particularmente en el Perú— donde, día tras día, se erosiona la institucionalidad democrática y, empujados por sectores conservadores y autoritarios, descendemos peligrosamente hacia un escenario de ingobernabilidad y vulneración de los mínimos estándares democráticos. Un escenario que podría conducirnos al fango de un Estado fallido. DEMOCRACIA EN RIESGO: CIUDADANÍA Y GOBERNABILIDAD EN EL PERÚ Gabriel Mejía Duclós / Director Ejecutivo IDMA EDITORIAL 05

-nabilidad democrática desde sus cimientos. Sociedad civil y organizaciones de desarrollo bajo asedio Lejos de promover políticas públicas inclusivas o de fortalecer un entorno propicio para el aporte de la sociedad civil —como sí lo hacen muchos países que apuestan por un desarrollo sostenible—, en el Perú los sectores conservadores de la coalición EjecutivoCongreso han desplegado una sistemática campaña de desinformación y una peligrosa ofensiva para acallar toda voz crítica o discordante. La reciente aprobación de la Ley N.º 32301, que modifica el marco de acción de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI), es una clara muestra del intento de controlar, silenciar y deslegitimar a las organizaciones sociales, ONG, gremios profesionales, sindicatos, colectivos juveniles, culturales y ambientalistas. Esta norma refleja una voluntad autoritaria: la de quienes creen que el poder -cesos transformadores o representar la esperanza de cambio para la población, terminan atrapados en su propia telaraña y envueltos en graves escándalos de corrupción. La institucionalidad de la presidencia dejó de ser un espacio respetado y aspiracional para líderes con trayectoria que buscaban aportar al engrandecimiento del país. La lista de expresidentes envueltos en casos de corrupción o violaciones de derechos humanos — Fujimori, García, Toledo, Humala, Kuczynski, Vizcarra, Castillo y Boluarte— evidencia la magnitud del colapso moral y político. Tres de ellos están en prisión, uno se suicidó, otro falleció tras salir de la cárcel, y los demás enfrentan procesos judiciales que posiblemente los lleven también a prisión. Es imperativo que la ciudadanía y la clase política impulsen una renovación moral profunda: urge reconstruir la institucionalidad presidencial y la gober- “Asistimos a un proceso de captura del Estado que pone en jaque los derechos ciudadanos.” “Temen nuestras opiniones, porque no quieren voces con autonomía y capacidad de propuesta.” 06

—económico o político— les otorga el derecho de suprimir la participación ciudadana y la defensa de los derechos fundamentales, especialmente de los sectores más vulnerables y excluidos. Se trata de una estrategia ya aplicada en regímenes autocráticos como los de Nicolás Maduro o Daniel Ortega, donde la transparencia y el ejercicio pleno de libertades y derechos les resulta amenazante. Por eso persiguen a las ONG, a los medios independientes, a las organizaciones de la sociedad civil, a la cooperación internacional y a la población organizada. Porque temen sus opiniones, su autonomía y su capacidad de propuesta. Desde el IDMA, y junto a múltiples aliados públicos y privados en los territorios, seguiremos apostando por propuestas concretas que nacen desde la realidad: el fortalecimiento de la diversidad cultural, la conservación de los recursos naturales (agua, suelos, bosques, biodiversidad), la promoción de la agricultura ecológica, la alimentación saludable y el cuidado de la Casa Común en un escenario de cambio climático, como lo ha señalado incansablemente el Papa Francisco. Vendrán tiempos mejores Tenemos la firme convicción de que, inevitablemente, llegarán tiempos mejores. Cada día somos más quienes rechazamos la corrupción, la criminalidad desbordada, la destrucción de la institucionalidad democrática y el desprecio por la extraordinaria diversidad que nos enorgullece y da sentido como nación milenaria. La participación ciudadana —en todas sus formas— es la piedra angular de los procesos transformadores en lo social, lo económico y lo ambiental. No tenemos la menor duda: se avecinan tiempos de cambio. 07

MUJERES FUTURO CIRCULAR: GOBERNANZA MULTIACTOR HACIA LA EQUIDAD Y LA SOSTENIBILIDAD Maribel Villanueva & Duvert Ventocilla ARTÍCULOS Cada mes de marzo, en el Perú, diversos sectores se movilizan para reivindicar los derechos conquistados por las mujeres en un contexto aún marcado por estereotipos de género y discursos machistas. Persisten voces que apelan a una supuesta “condición biológica” para desvalorizar la contribución de las mujeres en la ciencia, la investigación y la tecnología, o para invisibilizar la agenda de igualdad de género en los espacios técnicos, sociales y políticos. El pasado 8 de marzo, el mundo exigió acciones concretas a favor de las mujeres bajo el lema: “Para todas las mujeres y niñas: Derechos. Igualdad. Empoderamiento.” Esta consigna pone en evidencia los múltiples desafíos que aún enfrentan las mujeres para alcanzar la igualdad de género, particularmente en el ámbito económico, y para consolidar procesos de autonomía que propicien un desarrollo integral con justicia y equidad. Desde 2016, el Perú viene impulsando una transición hacia una economía circular, entendida como “un modelo económico cuya adopción contribuya al logro de la sostenibilidad en sus tres dimensiones: ambiental, económica y social” [1]. Con la aprobación de la Hoja de Ruta Nacional de Economía Circular al 2030 (Decreto Supremo N.° 003-2025MINAM), se consolida un avance clave, resultado del trabajo articulado entre el Estado y la cooperación internacional, a través de procesos participativos orientados al diseño e implementación de políticas públicas orientadas a la economía circular. En este [1] Hoja de ruta nacional de economía circular al 2030. Aprobado con DS N°003-2025-MINAM. https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/7694848/6507211-hoja-de-ruta-nacional-de-economia-circular-al-2030.pdf?v=1740599951 08

proceso, la Delegación de la Unión Europea y otras agencias de cooperación internacional han desempeñado un rol central, permitiendo que el Perú sea sede de siete Foros Internacionales sobre sostenibilidad, el último de ellos realizado en octubre de 2024, centrado en el diálogo multiactor y el desarrollo de negocios sostenibles. Los avances en esta materia evidencian el valor del trabajo colaborativo entre sociedad civil, cooperación internacional y Estado. En estos escenarios de transición económica y ambiental, resulta fundamental visibilizar el papel de las mujeres. Con ese objetivo, y como parte del fortalecimiento de capacidades a nivel territorial, la cooperación internacional —en alianza con organizaciones de la sociedad civil— ha brindado apoyo técnico y financiero a diversas iniciativas de negocio sostenible lideradas por mujeres en distintas regiones del país. [2] Web de la campaña Mujeres Futuro Circular. https://mujeresfuturocircular.com/#campa%C3%B1a Una de estas acciones es la campaña Mujeres Futuro Circular [2], impulsada desde 2023 por un colectivo de instituciones de la sociedad civil, la cooperación internacional y la academia. Su propósito es destacar historias de vida inspiradoras de mujeres líderes que están transformando los límites de la economía circular y la sostenibilidad desde una mirada territorial y comunitaria. Desde la experiencia institucional del IDMA en la promoción de sistemas alimentarios sostenibles, se constata que las mujeres han sido protagonistas clave en la continuidad, escalamiento y sostenibilidad de iniciativas productivas con enfoque agroecológico y circular. Su liderazgo ha contribuido significativamente a la dinamización de economías locales y al fortalecimiento de procesos participativos y comunitarios. 09

Por ello, la campaña Mujeres Futuro Circular reconoce el aporte y liderazgo de las mujeres en la consolidación de negocios sostenibles con alto impacto social y económico. En marzo de 2025, se inició la tercera edición, en la que ocho mujeres de distintas regiones del país serán reconocidas por su contribución a la transición hacia una economía circular. Con ellas, suman ya 24 experiencias exitosas visibilizadas a nivel nacional desde las ediciones anteriores. Esta iniciativa, fruto de la sinergia entre diversos actores, se consolida como un ejemplo de articulación efectiva entre la cooperación técnica internacional y la sociedad civil organizada. Su impacto se refleja en el impulso de agendas nacionales que fortalecen la gobernanza y promueven el desarrollo sostenible del país, alineándose con políticas públicas que favorecen la transición hacia una economía circular y la consolidación de la igualdad de género en el Perú. Las mujeres están transformando los límites de la economía circular y la sostenibilidad desde una mirada territorial y comunitaria. 10

La educación ambiental ha sembrado valores que florecen en sostenibilidad. Pozuzo avanza hacia el reconocimiento como biodistrito gracias a su fuerte cultura ambiental. POZUZO: EDUCACIÓN AMBIENTAL Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA RUTA HACIA UN BIODISTRITO La educación ambiental y el estilo de vida conservacionista de los pobladores del distrito de Pozuzo han sido pilares fundamentales para su camino hacia el reconocimiento como biodistrito. La educación y la sensibilización ambiental juegan un papel crucial en el mantenimiento de la limpieza de calles, quebradas y ríos. Asimismo, la formación ambiental en los colegios ha dado lugar a una cultura ecológica sostenible en el tiempo. Más allá de enseñar sobre la importancia y el cuidado del medio ambiente, la educación ambiental ha fomentado valores en los jóvenes y ciudadanos, promoviendo el uso racional de los recursos naturales. Por más de 20 años, los jóvenes y docentes de Pozuzo han sido ganadores de banderas verdes a nivel distrital, provincial, nacional e internacional gracias a la presentación de proyectos ambientales. Entre estos destacan el manejo de residuos sólidos, la propagación y conservación de especies forestales, el ecoturismo y el aprovechamiento de frutas nativas para la generación de productos y subproductos. Estas iniciativas han impulsado la industrialización mediante nuevos modelos empresariales basados en principios de sostenibilidad y corresponsabilidad ambiental, además de ofrecer soluciones a problemas ambientales de la zona. Lillian Patricia Rengifo Gstir 11

Más de 20 años de banderas verdes reflejan el compromiso ambiental de Pozuzo. Docentes y jóvenes han convertido la agroecología en una herramienta de transformación territorial. A esto se suma el compromiso de los docentes rurales, quienes participan activamente cada año con la instalación de biohuertos como unidades de aprendizaje. La agroecología ha permitido integrar conocimientos y generar un diálogo interdisciplinario, donde docentes y alumnos comparten experiencias que les ayudan a comprender la complejidad de los ecosistemas y el papel del ser humano dentro de ellos. Paralelamente, el proceso de institucionalización e implementación de políticas públicas ha ido consolidándose, involucrando a la ciudadanía tanto de la zona urbana como rural en un esfuerzo conjunto por convertir a Pozuzo en un biodistrito. Actualmente, Pozuzo cuenta con un comité impulsor y un instrumento metodológico que identifica y propone las condiciones necesarias para el reconocimiento del biodistrito, basándose en experiencias y lineamientos internacionales de países como Italia y Austria. Además, se ha definido el concepto del Biodistrito de Pozuzo, lo que representa un avance significativo en este proceso. Nos encontramos en la etapa de elaboración de una propuesta metodológica que incluye los requerimientos técnicos y económicos necesarios para la formulación del Plan Estratégico de Gestión del Biodistrito de Pozuzo. Asimismo, se busca el reconocimiento de una organización que represente al biodistrito y que permita su validación por parte del Ministerio del Ambiente y la Organización Internacional Coordinadora de los Biodistritos y Ecoregiones (IN.N.E.R.). Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los biodistritos representan un enfoque innovador para un desarrollo territorial sostenible, integrado y participativo, basado en dimensiones ambientales, sociales y económicas. 12

Los biohuertos escolares son unidades vivas de aprendizaje y conciencia ecológica Pozuzo combina identidad cultural, soberanía alimentaria y turismo sostenible. Con un enfoque holístico, los biodistritos se convierten en ejemplos prácticos de sistemas alimentarios sostenibles. Promueven prácticas agrícolas innovadoras, como la agricultura regenerativa, y el diseño participativo del paisaje para fomentar el desarrollo rural sostenible integrado al territorio. Además, colocan la soberanía alimentaria y la identidad cultural de las comunidades en el centro de su accionar, promoviendo tradiciones locales, gastronomía y turismo sostenibles. También buscan simplificar los sistemas de certificación ecológica, mejorar el acceso de las nuevas generaciones a la tierra y la creación de mercados locales mediante el fortalecimiento de las cadenas de valor cerradas y sotenibles. Sin duda, este es un gran reto para los diversos actores involucrados en el proceso, incluido el Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente (IDMA), que ejecuta el proyecto "Adaptación de la agricultura a los retos del cambio climático mediante la producción agroecológica y el turismo sostenible - ECO-BIOAY". A pesar de los avances logrados, el proceso aún enfrenta desafíos debido a la falta de normatividad específica en el marco regulatorio peruano. 13

Sembrando un futuro sostenible en Tomayquichua (Huánuco) Luis Felipe Artica Arroyo 14

En el Perú, desde el 2012, se cuenta con la Política Nacional de Educación Ambiental, que establece los objetivos, lineamientos y resultados esperados en la formación y fortalecimiento de una ciudadanía comprometida con el desarrollo sostenible. Esta política es resultado de un proceso liderado por el Ministerio de Educación y el Ministerio del Ambiente, con la activa participación de entidades del sector público y la sociedad civil. Su elaboración incluyó un amplio proceso de análisis, participación y consulta pública (Decreto Supremo 017-2012-ED) [1]. Una estrategia educacional y ambiental El objetivo general de esta política es mejorar la calidad de vida de las personas, garantizando entornos saludables, viables y funcionales, así como el desarrollo sostenible del país. Para ello, promueve la prevención, protección y recuperación del ambiente, además de la conservación y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, en coherencia con el respeto de los derechos fundamentales. Su objetivo específico es fomentar un alto grado de conciencia y cultura ambiental en el país, incentivando una participación ciudadana infor- [1] DECRETO SUPREMO Nº 017-2012-ED. Web: https://www.minam.gob.pe/disposiciones/decreto-supremo-no-017-2012-ed/ 15

mada y consciente en la toma de decisiones para el desarrollo sostenible. Bajo esta premisa, la educación ambiental debe contribuir a la formación de una cultura ambiental basada en una comprensión integrada del entorno en sus múltiples dimensiones: política, social, cultural, económica, científica y tecnológica. Este enfoque permitirá equilibrar la relación entre la sociedad y el medio ambiente. Para lograrlo, las estrategias pedagógicas deben enfocarse en el ciclo de vida, permitiendo comprender las vulnerabilidades y oportunidades de inversión en etapas tempranas del desarrollo humano, además de fomentar la participación activa y vinculante de diversos actores en la toma de decisiones. La existencia de una gobernanza orientada hacia la participación ciudadana es fundamental. Esto implica cooperación, acción colectiva y voluntad de actores públicos, privados y de la sociedad civil. Este enfoque debe responder a las necesidades de la ciudadanía y, a través de políticas públicas, generar un impacto positivo en la población. En este sentido, la educación ambiental se convierte en una herramienta clave para impulsar cambios actitudinales y conductuales, así como generar oportunidades de participación ciudadana e inclusión social, bajo un enfoque de interculturalidad y equidad de género en la gestión ambiental. Asimismo, fortalece la aplicación del enfoque ambiental en las instituciones educativas. En este contexto, el Gobierno Regional de Huánuco, a través de la Gerencia Regional de Desarrollo Social, ha lanzado el Plan Piloto “Biohuerto Escolar”, cuyo objetivo es brindar a los estudiantes de primaria y secundaria del distrito de Tomayquichua una visión integral sobre el uso del suelo y su relación con las actividades productivas, bajo un enfoque de sostenibilidad. Este plan promoverá el desarrollo de biohuertos escolares y comunales para la producción 16

de hortalizas ecológicas y articulará áreas curriculares como Educación para el Trabajo (EPT), Ciencia y Tecnología (CT) y Ciencia, Tecnología y Ambiente (CTA), con el propósito de lograr aprendizajes significativos en los estudiantes. Este Plan Piloto se desarrollará aplicando el método inductivo-deductivo como estrategia didáctica. Se implementarán experiencias relacionadas con el uso del suelo y las actividades productivas, siempre bajo un enfoque de sostenibilidad en biohuertos escolares y comunales en la producción de hortalizas ecológicas. Este Plan Piloto beneficiará a 1,000 alumnas/os de cinco instituciones educativas del distrito de Tomayquichua. Las actividades incluirán trabajos de campo, observación, descripción, implementación de agricultura ecológica y visitas a otros biohuertos escolares y comunales en la región de Huánuco, con el fin de conocer de primera mano el manejo de cultivos hortícolas. Esto será posible gracias a la alianza entre el Gobierno Regional de Huánuco (GORE Huánuco), el Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente (IDMA) y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán (UNHEVAL). 17

HUANCAVELICA: UNIDOS POR EL AGUA, PROTEGIENDO NUESTRO FUTURO En Huancavelica, el agua que abastece a la población proviene de las cordilleras altas de la subcuenca del río Ichu. Estos manantiales, vitales para la región, requieren protección y cuidado para garantizar su disponibilidad a largo plazo. Los Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos (MERESE) juegan un papel crucial en esta labor, promoviendo la colaboración entre ciudadanía, sociedad civil y empresas para asegurar la sostenibilidad del recurso hídrico. ¿Qué es el MERESE? El MERESE es un mecanismo financiero que permite a empresas como EMAPA Huancavelica S. A. invertir en la conservación y recuperación de ecosistemas hídricos. Los fondos, generados mediante tarifas, se destinan a proyectos que protegen cuencas. En Huancavelica, se implementa en la microcuenca Ccapariscca Chaca, en Santa Ana, para recuperar áreas degradadas y asegurar el flujo de agua hacia la ciudad [1]. Gisela Kelly & Rafael Soto [1] Huancavelica: se firma primer acuerdo para la recuperación de ecosistemas hídricos. Web: https://www.gob.pe/institucion/sunass/noticias/653822huancavelica-se-firma-primer-acuerdo-para-la-recuperacion-de-ecosistemas-hidricos 18

Proteger la subcuenca del río Ichu es asegurar vida, salud y desarrollo para toda la región. Acciones en la Subcuenca del Río Ichu Las intervenciones en la microcuenca incluyen el cercado de pastizales, el mejoramiento de pastos y la creación de parcelas demostrativas para la conservación de suelos. Estas acciones buscan recuperar áreas degradadas y promover el uso sostenible de los ecosistemas. Además, se ha establecido un sistema de monitoreo hidrológico que evalúa el impacto de estas intervenciones, asegurando que los recursos se utilicen de manera eficiente [2]. Participación de la Comunidad y Gobernanza La comunidad Madre de Sallcca Santa Ana firmó un acuerdo con EMAPA Huancavelica S. A. para proteger la microcuenca, promoviendo una gobernanza inclusiva donde comunidades, empresas e instituciones colaboran en la conservación de los ecosistemas hídricos. La participación activa de la comunidad es clave, ya que no solo protege el recurso, sino que también impulsa emprendimientos sostenibles, fortaleciendo la economía local [3]. [2] Huancavelica: Sunass monitorea labores de conservación y recuperación de fuentes de agua mediante los Merese. https://www.gob.pe/institucion/sunass/noticias/992392-huancavelicasunass-monitorea-labores-de-conservacion-y-recuperacion-de-fuentes-de-agua-mediante-los-merese [3] Firman acuerdo para implementar mecanismo de retribución ecosistémico en Huancavelica. https://diariocorreo.pe/edicion/huancavelica-firman-acuerdo-para-implementarmecanismo-de-retribucion-ecosistemico-en-huancavelica-noticia/ El MERESE convierte la conservación del agua en una inversión para el futuro sostenible. 19

Beneficios y Sostenibilidad Los MERESE no solo protegen los ecosistemas, sino que también reducen los costos de potabilización del agua, beneficiando directamente a los usuarios. Además, estas acciones contribuyen a la mitigación del cambio climático y garantizan la seguridad hídrica para las generaciones futuras. Desde 2019, el proyecto ha recaudado cerca de 495 mil soles, los cuales se han invertido en la conservación de la microcuenca Ccapariscca Chaca. Amenazas de la Minería en la Subcuenca del Río Ichu La subcuenca del río Ichu enfrenta graves amenazas por la posible explotación minera. Proyectos como Puka Qaqa Sur, si son mal gestionados, podrían contaminar las fuentes de agua con metales pesados, afectando a la población y los ecosistemas. Esto comprometería la sostenibilidad del MERESE y revertiría los avances en conservación, poniendo en riesgo el abastecimiento de agua potable para Huancavelica [4]. Conclusión El MERESE en Huancavelica es un ejemplo de cómo la colaboración entre ciudadanía, sociedad civil y empresa puede generar soluciones sostenibles para la gestión del agua. Proteger los manantiales de la subcuenca del río Ichu no solo asegura el suministro de agua, sino que también fortalece la resiliencia de las comunidades frente a los desafíos ambientales. Sin embargo, la amenaza de la minería en la región subraya la necesidad de una gestión ambiental rigurosa y la implementación de políticas que prioricen la protección de los recursos hídricos sobre los intereses extractivos. Este esfuerzo conjunto cuenta con la supervisión de la SUNASS y la participación de instituciones como la ANA, AGRORURAL, SERFOR, DIRESA, el Gobierno Regional de Huancavelica, la Municipalidad Provincial de Huancavelica y la Municipalidad Distrital de Ascensión, las cuales desarrollan diversas actividades en la subcuenca del río Ichu para garantizar la gestión sostenible del recurso hídrico. Esto demuestra que el cuidado del agua es una responsabilidad compartida y un paso esencial hacia un futuro más sostenible. La implementación de los MERESE en Huancavelica es una muestra clara de cómo la conservación de los ecosistemas puede beneficiar tanto al medio ambiente como a las comunidades que dependen de él. [4] https://sinia.minam.gob.pe/sites/default/files/siar-huancavelica/archivos/public/docs/mapaecosistemashvca.pdf 20

CONSTRUCCIÓN PARTICIPATIVA DEL MOVIMIENTO AGROECOLÓGICO SUR ANDINO: RESISTENCIA DESDE LA AGROECOLOGÍA Marilu Cusi Quispe & Christian Ricardo Carrasco Pampas La agroecología no es solo una forma de cultivar la tierra, sino una manera de vivir en equilibrio con el entorno. Implica recuperar prácticas ancestrales, fortalecer la soberanía alimentaria y construir comunidades resilientes. Además, es una disciplina que integra ciencia, práctica y gestión del territorio, permitiendo aplicar principios ecológicos en la producción de alimentos. En el Perú, este enfoque ha cobrado relevancia como una respuesta concreta frente a los desafíos del modelo agroindustrial. En 2024, en Abancay, Apurímac, nació el Movimiento Agroecológico Sur Andino, conformado por productores y organizaciones de Apurímac, Cusco, Ayacucho y Puno. Este movimiento busca visibilizar la lucha de los pequeños agricultores, fortalecer la producción agroecológica y fomentar redes de apoyo que promuevan el intercambio de conocimientos y el acceso a políticas públicas equitativas. Su importancia radica en varios aspectos fundamentales: 21

1.Soberanía alimentaria y producción sustentable: La agroecología fomenta sistemas de producción que respetan la biodiversidad, el suelo y el agua, garantizando alimentos saludables sin agroquímicos y fortaleciendo la autonomía de las comunidades campesinas. Además, impulsa el empoderamiento de los productores, en especial de las mujeres y hombres del campo, quienes a través de espacios como la feria Chackramanta pueden incidir en la toma de decisiones sobre políticas agrarias y modelos productivos. 2.Rescate de saberes ancestrales y articulación con la ciencia agroecológica: La integración de conocimientos tradicionales con la ciencia agroecológica permite adaptarse a los desafíos del cambio climático y mejorar la resiliencia de los sistemas agrícolas. En este contexto, la economía solidaria y los mercados locales juegan un papel clave en la dinamización de la agroecología. Los circuitos cortos de comercialización refuerzan los mercados campesinos, promoviendo la agroecología como una alternativa viable frente al modelo agroindustrial. 3.El rol de la mujer en la agroecología: Como guardianas de semillas, transmisoras de saberes y líderes comunitarias, las mujeres desempeñan un rol crucial en la sostenibilidad del movimiento agroecológico. No obstante, su trabajo sigue siendo invisibilizado. Por ello, el Movimiento Agroecológico Sur Andino busca promover su liderazgo y participación en políticas públicas, asegurando el reconocimiento y la valorización de su aporte. 4.Circuitos cortos de comercialización y economía circular: Estos mecanismos fortalecen la relación entre productores y consumidores, reducen la huella de carbono y aseguran precios justos. Para consolidarlos, es fundamental el respaldo del Estado mediante políticas que promuevan estos mercados locales y sostenibles. Un ejemplo es el Sistema de Garantía Participativo (SGP), una alternativa accesible y comunitaria para certificar productos sin incurrir en los elevados costos de las certificaciones convencionales. Este modelo refuerza la confianza y dinamiza los mercados solidarios en la región. 22

La agroecología no es solo una forma de cultivar, es una forma de vivir y resistir en comunidad. MOV. AGROECOLÓGICO SUR ANDINO A pesar de los avances, el Movimiento Agroecológico Sur Andino enfrenta varios retos: Acceso a mercados justos que valoren la producción agroecológica. Implementación de políticas públicas favorables que financien y protejan la agroecología. Fortalecimiento organizativo para asegurar la participación de productores, mujeres y jóvenes. Consolidación del Sistema de Garantía Participativo y promoción de mercados sostenibles basados en la economía circular. A manera de conclusión El Movimiento Agroecológico Sur Andino representa una respuesta sostenible frente al modelo agroindustrial. Su fortalecimiento implica promover la soberanía alimentaria, la equidad de género y la economía solidaria. Para lograrlo, es necesario consolidar mercados justos, reconocer el Sistema de Garantía Participativo e impulsar políticas que respalden la agroecología. Solo con el compromiso de comunidades, consumidores y autoridades se podrá construir un futuro más justo y sostenible para el sur andino del Perú. Uno de los principales desafíos es la gestión del Movimiento Agroecológico Sur Andino (MASA), conformado el 20 de febrero de 2025 con la participación de las siguientes organizaciones e instituciones: la Escuela Profesional de Ingeniería AEste movimiento surge también como una estrategia social, política y territorial para alcanzar la seguridad y soberanía alimentaria, enfrentando las amenazas del modelo agroindustrial y fortaleciendo la autonomía de las comunidades campesinas. 23

-groecológica y Desarrollo Rural - UNAMBA, Tarpurisunchis, IDMA, CEDEP AYLLU - Cusco, Chackramanta, Coordinadora Rural, Ecoenergía, Comité Centenario Grau, CROVAPA, Katatay, CooperAcción, Cáritas Abancay, Federación de Mujeres de la Región Apurímac (FEMURA) y el Centro Bartolomé de las Casas - Cusco. El reto de consolidar este movimiento radica en la articulación de sus integrantes, la generación de incidencia política y el establecimiento de mecanismos que aseguren su sostenibilidad a largo plazo. La apuesta política de este movimiento agroecológico es trabajar desde la unidad, como un ayllu sur andino. Solo mediante esta unión será posible enfrentar al modelo agroindustrial, no desde luchas aisladas, sino desde una articulación colectiva y solidaria. 24

En el Perú actual, hablar de crisis ya no es suficiente. La violencia criminal, la inseguridad alimentaria, el deterioro institucional, el encarecimiento del costo de vida y la desconfianza generalizada en la clase política configuran un escenario de multicrisis, donde el abandono del Estado se siente con mayor crudeza en los territorios rurales y en los sectores históricamente excluidos. Frente a este panorama, se vuelve urgente preguntarse quién responde, quién cuida, quién sostiene. En este contexto, conversamos con Silvana Vargas Winstanley, socióloga, profesora principal del Departamento de Ciencias Sociales de la PUCP, exministra de Desarrollo e Inclusión Social y actual decana encargada de la Facultad de Gastronomía, Hotelería y Turismo de la misma casa de estudios. A lo largo de esta entrevista, Vargas no solo critica la ausencia de respuestas estructurales del Estado ante la crisis, sino que reivindica el rol activo y propositivo de la sociedad civil organizada, de las ONG, de las iniciativas comunitarias, de las ollas comunes, de la agroecología y de los territorios como espacios donde aún es posible resistir y transformar. En los últimos meses, el país ha experimentado una escalada de violencia, de inseguridad social y alimentaria, y el aumento del costo de vida. ¿Cómo afecta este contexto a las comunidades rurales y a las iniciativas de desarrollo territorial? Hoy, el contexto de multicrisis se expresa en que casi la tercera parte del país está sumida en la pobreza monetaria; uno de cada dos peruanos experimenta inseguridad alimentaria moderada o severa y, en lo que va del año, se han registrado más de 475 homicidios a nivel nacional. Esta situación tiene un enorme nivel de afectación en el bienestar de la población en general y, en particular, en quienes experimentan mayores privaciones. Recordemos, además, que el bienestar es, por definición, multidimensional. SILVANA VARGAS (EX MINISTRA DEL MIDIS): “LAS ONG SIGUEN SIENDO INSTITUCIONALIDAD DE LAS VOCES QUE RESISTEN” La socióloga Silvana Vargas, exministra del MIDIS, analiza el rol fundamental de las organizaciones sociales y comunitarias frente a la crisis política, alimentaria y social del país. Apuesta por una ciudadanía activa que defienda derechos desde el territorio. ENTREVISTA 25

En ese sentido, dicha afectación se refleja en la configuración de las múltiples dimensiones del bienestar: acceso a alimentación adecuada, trabajo digno, educación de calidad, salud culturalmente pertinente, servicios públicos accesibles, seguridad ciudadana, entre otros. No obstante, la mayor consecuencia de la afectación del bienestar es la pérdida sistemática de la ética ciudadana y, lo que es peor, de la dignidad humana. Adicionalmente, hay que señalar que el bienestar no es una abstracción, es una condición que está territorialmente situada y, en consecuencia, se ve determinada por las dinámicas demográficas, políticas, socioeconómicas, ambientales e institucionales del entorno. Así, el impacto de la crisis es múltiple y genera afectaciones en todos los niveles de la vida social – individual, familiar, comunitario, local, regional y nacional. Dicho lo anterior, aunque resulte paradójico, la incertidumbre de vivir en un contexto de multicrisis habilita el despliegue de potentes iniciativas y espacios de acción colectiva y resistencia. Estos espacios e iniciativas reflejan, en esencia, la fuerza de las apuestas colectivas y comunitarias promovidas, muchas veces, desde la sociedad civil. Estoy convencida de que, a pesar de todo lo que la crisis nos arrebata, también habilita oportunidades para repensar nuestro sentido de colectividad que está, irrenunciablemente, asociado al bien común. ¿Cuál es su opinión sobre la respuesta del Estado a esta multicrisis? ¿Qué rol debería jugar la sociedad civil en este escenario? ¿Respuesta? No la hay. En rigor, a pesar de la urgencia que la multicrisis nos impone cada día, el gobierno no ha diseñado ni implementado una respuesta estratégica que incluya estrategias efectivas en los distintos niveles de gobierno. Lo único que observamos son acciones dispersas y desarticuladas que son implementadas – a duras penas – por los distintos sectores. En el campo de la política pública, es indispensable establecer un equilibrio entre el sentido de urgencia y el sentido de oportunidad, poniendo en el centro el bienestar de la población. El gobierno está profunda y lamentablemente distraído de lo importante. Ante esta ausencia, la incertidumbre, la desconfianza y la frustración de la población dominan el escenario. Ahí es donde la sociedad civil – conformada, en el sentido más amplio y acogedor del término, por organizaciones sociales de base, organizaciones de productores, sindicatos, iglesia, academia, ONG – juega un multi-rol fundamental. Este se expresa en cinco frentes: (i)el diseño e implementación de iniciativas comunitarias de resistencia frente a la crisis a escala local; (ii) la veeduría de dinámicas en el territorio para la activación oportuna de alertas; (iii) la vocería para sensibilizar respecto a la realidad que está ausente en los medios; 26 Fuente : COMEX Perú

Por otro lado, la soberanía alimentaria, en interdependencia con la agroecología, es una apuesta política que defiende el derecho a la autodeterminación y autogestión de los actores territoriales para decidir sobre la configuración de sus sistemas alimentarios. Esto es, tener acceso a alimentos saludables y culturalmente pertinentes, producidos a partir del respeto ecológico de sus entornos. En suma, ambas apuestas representan enormes oportunidades para recuperar vínculos, volviendo siempre a lo esencial. Y eso, claramente, nos hace mucha falta. (iv) la articulación de esfuerzos orientados al bien común; y (v) la incidencia para la toma de decisiones informada y sensible a las necesidades de la mayoría. ¿Considera que la agroecología y la soberanía alimentaria pueden ser herramientas para enfrentar el abandono del Estado en los territorios? Si es así, ¿de qué manera? Por supuesto que lo son. Es más, tanto la agroecología como la soberanía alimentaria, constituyen no solamente herramientas, sino apuestas estratégicas de política con enorme capacidad para generar o renovar vínculos en el territorio, a la luz de su potencial de adaptación al cambio climático. Hoy, según el SICPO, hay más de 550 mil hectáreas de producción orgánica o ecológica en el Perú. La agroecología nos permite reconectarnos con la biodiversidad, el suelo y los sistemas alimentarios, a través de la revaloración de nuestra identidad, la convicción por promover una mística de trabajo colaborativo, el sueño de una vinculación cada vez más respetuosa con la naturaleza y el reconocimiento de las dinámicas del territorio. En la práctica, la agroecología supone la puesta en valor de saberes y prácticas locales resilientes. En tu paso por el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, ¿cuáles fueron las principales barreras que enfrentaste para impulsar políticas que beneficiaran a las comunidades más vulnerables? ¿Qué ejemplos de iniciativas exitosas de gobernanza participativa podrían servir de referencia en este contexto de crisis? Nosotros asumimos la responsabilidad de gestionar el MIDIS en medio de un contexto de crisis política, agravado por la pandemia que acentuó, entre otros, los problemas económicos y alimentarios. La única certeza que tuvimos era que sólo tendríamos ocho meses para tomar decisiones. Optamos, como mencioné hace un momento, por combinar el sentido de urgencia con el sentido de oportunidad. Uno de los temas más álgidos que enfrentamos fue garantizar la atención a las Ollas comunes, en tanto iniciativas solidarias lideradas desde la sociedad civil y 27

que reemergieron con fuerza en el marco de la pandemia para paliar el hambre. Iniciamos el año 2021 con una asignación presupuestal de 0 soles para apoyarlas. Tuvimos que realizar múltiples gestiones para conseguir los recursos necesarios, gracias al trabajo articulado con el Ministerio de Economía y Finanzas. En la práctica, a pesar de los enormes retos que enfrentamos, logramos diseñar una estrategia de gobernanza territorializada para la atención alimentaria de emergencia. Esta involucró la coordinación activa con sectores como Ambiente, Desarrollo Agrario y Riego, Producción y la Presidencia del Consejo de Ministros, además del sector privado, la Red de Ollas Comunes de Lima Metropolitana, y la iglesia. Como resultado de este esfuerzo, articulamos una respuesta efectiva y participativa que involucró: (i) la georreferenciación de las Ollas comunes para identificarlas y atenderlas de manera oportuna; (ii) la provisión de alimentos a través de la colaboración con gobiernos locales, con énfasis en garantizar las condiciones para su distribución y asignación equitativa; (iii) la conformación de comités de transparencia y acompañamiento encargados del seguimiento de la entrega; y (iv) la generación de espacios para el fortalecimiento de capacidades complementarias, gracias a entidades como el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, el SIS, el Programa Aurora del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables y la RENIEC. Sin duda, pudimos haber hecho mucho más; sin embargo, dadas las enormes restricciones bajo las que tuvimos que trabajar, dejamos en marcha un modelo de colaboración con enorme potencial de réplica. En un momento en el que el Congreso aprueba modificaciones de la Ley APCI, donde muchas organizaciones y especialistas señalan que restringen el trabajo de las ONG, ¿cómo interpretas esta acción sobre la sociedad civil organizada? ¿Qué riesgos crees que implican? La modificatoria de la Ley de Creación de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) es una expresión antidemocrática más en el marco del contexto multicrisis que vivimos. El respeto por la institucionalidad y los derechos está de incógnito. La puesta en marcha de este nuevo marco normativo vulnera y restringe los derechos de asociación, libertad de expresión y acceso a la justicia, que durante años han sido condiciones indispensables para el trabajo de las ONG. Esta norma evidencia, una vez más, que el gobierno no dispone de una respuesta y que el control desmedido de las voces que cuestionan y enarbolan una perspectiva crítica respecto a lo que está pasando no son bienvenidas. Frente a un contexto como ese, corresponde consolidar los espacios de diálogo y reflexión, así como las rutas de trabajo colaborativo. Digamos que, ante la adversidad, tenemos hoy la opor28

oportunidad de resistir desde los espacios comunitarios, del campo a la ciudad y viceversa, mostrando el potencial que ofrecen desde el territorio. Finalmente, ¿qué acciones recomendarías que la sociedad civil impulse para fortalecer su aporte y contribución al desarrollo sostenible en beneficio de los más desfavorecidos? ¿Cómo la sociedad civil puede articularse mejor para seguir defendiendo los derechos de las comunidades? ¿Qué papel cumplirían las ONG en este contexto? En el contexto actual, no hay espacio para una sociedad civil silente. Para cerrar, quisiera retomar las cinco ideas que mencioné acerca de su rol fundamental. En primer lugar, se requiere seguir consolidando iniciativas comunitarias a escala local que pongan a prueba diversos modelos de articulación para promover la seguridad alimentaria desde una perspectiva territorializada. En segundo lugar, la sociedad civil cumple un rol clave en cuanto al seguimiento al cumplimiento de compromisos por parte del Estado y la activación de alertas cuando corresponda. En tercer lugar, en tanto las voces disidentes no cuentan con suficientes espacios, también es clave ejercer vocería a través de los medios, incluyendo las redes sociales. En cuarto lugar, en medio de este contexto, debemos seguir promoviendo el encuentro de buenas voluntades a partir del liderazgo de espacios de diálogo y reflexión, en donde el rol de las universidades, junto a muchos otros aliados, es clave. Por último, la sociedad civil debe seguir haciendo incidencia sobre los temas importantes que hoy no están en la agenda pública. A lo largo de todo este proceso, el rol de las ONG ha sido y sigue siendo importante, en tanto articuladoras de estas iniciativas. Ellas representan, a pesar de los retos que enfrentan en términos de actualizar sus discursos, replantear sus estrategias y renovar los compromisos que les dieron origen en los años 80, la institucionalidad de las voces y voluntades que siguen apostando por generar vínculos significativos y resistir. Particularmente, en un contexto en el que, a pesar de la adversidad, aún es posible apostar por la solidaridad, la justicia y la transformación social. 29

El recorrido de Ketty en la agroecología Guardiana de la tierra, líder agroecológica y defensora de la vida: así se define Ketty Maritza Javier Ramírez, una mujer andina que, desde Huaraz, ha hecho de la agroecología y la soberanía alimentaria no solo su modo de vida, sino también su causa. Fundadora de la Bioferia Andina Madre Tierra y presidenta de la Asociación Apícola Eco Miel, Ketty ha logrado articular a productores, revalorizar saberes ancestrales y posicionar a la sociedad civil como un actor clave en la construcción de sistemas alimentarios sostenibles. Su historia es un ejemplo inspirador de compromiso con el territorio, la biodiversidad y la economía solidaria. MUJERES Y JUVENTUDES 30

KETTY MARITZA JAVIER: GUARDIANA DE LA MADRE TIERRA Y LÍDER DEL MOVIMIENTO AGROECOLÓGICO EN HUARAZ En la ciudad de Huaraz, una mujer se ha convertido en referente de la agroecología y la soberanía alimentaria. Ketty Maritza Javier Ramírez, socia fundadora de la Bioferia Andina Madre Tierra y presidenta de la Asociación Apícola Eco Miel (perteneciente a la Red de Apicultores de la Reserva de la Biósfera del Huascarán), ha dedicado su vida a fortalecer la agricultura familiar y a visibilizar el papel crucial de la sociedad civil en la producción sostenible de alimentos. Desde hace años, Ketty comprendió que la clave para el desarrollo rural sostenible no solo reside en la producción agroecológica, sino en la capacidad de organización y autogestión de los propios productores. Gracias a su participación en talleres, capacitaciones y visitas a experiencias exitosas impulsadas por el Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente (IDMA), aprendió a capitalizar el conocimiento ancestral y a posicionar la agricultura circular como un modelo de vida viable. "La circularidad en la agricultura viene desde nuestros ancestros", señala con orgullo, resaltando que entre el 70 % y el 80 % de los alimentos que consumimos provienen de la agricultura familiar. Impulsada por la urgencia de fortalecer la soberanía alimentaria, Ketty y un grupo de productores agroecológicos fundaron la Bioferia Andina Madre Tierra, un espacio que actualmente reúne a más de 25 productores y transformadores de alimentos y otros bienes sostenibles. En esta bioferia, ubicada en el Boulevard Pastorita Huaracina en el distrito de Independencia, se pueden encontrar desde abonos orgánicos, hortalizas y frutas frescas, hasta miel de abeja, hidromiel, panes, yogurt, helados artesanales, cosméticos naturales y una variada oferta gastronómica basada en la identidad regional. "Generamos empleo directo y sostenemos a más de 25 familias", explica Ketty, resaltando el impacto positivo de esta iniciativa en la economía local. Pero su compromiso con el desarrollo sostenible no se detiene ahí. Como líder apícola, Ketty impulsó la creación de la Red de Apicultores de la Reserva de la Biósfera del Huascarán, un proyecto que busca proteger a las abejas y garantizar colmenas sanas mediante prácticas como la reforestación con plantas melíferas, la eliminación del uso de pesticidas y la lucha contra la adulteración de la miel. "La apicultura es mucho más que producir miel, es un compromiso con la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas", enfatiza. Hoy, Ketty Maritza Javier Ramírez es una voz influyente en la lucha por la soberanía alimentaria y la producción sostenible en Huaraz. Su historia es un testimonio del poder de la sociedad civil organizada y de la importancia de recuperar saberes ancestrales para construir un futuro más justo y equilibrado con la naturaleza. "Nada de esto habría sido posible sin el apoyo de IDMA y la fuerza colectiva de nuestros productores", concluye, con la determinación de seguir trabajando por un mundo donde la tierra y quienes la cultivan sean realmente valorados. 31

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