REVISTA-IDMA-2025-006

En ese sentido, dicha afectación se refleja en la configuración de las múltiples dimensiones del bienestar: acceso a alimentación adecuada, trabajo digno, educación de calidad, salud culturalmente pertinente, servicios públicos accesibles, seguridad ciudadana, entre otros. No obstante, la mayor consecuencia de la afectación del bienestar es la pérdida sistemática de la ética ciudadana y, lo que es peor, de la dignidad humana. Adicionalmente, hay que señalar que el bienestar no es una abstracción, es una condición que está territorialmente situada y, en consecuencia, se ve determinada por las dinámicas demográficas, políticas, socioeconómicas, ambientales e institucionales del entorno. Así, el impacto de la crisis es múltiple y genera afectaciones en todos los niveles de la vida social – individual, familiar, comunitario, local, regional y nacional. Dicho lo anterior, aunque resulte paradójico, la incertidumbre de vivir en un contexto de multicrisis habilita el despliegue de potentes iniciativas y espacios de acción colectiva y resistencia. Estos espacios e iniciativas reflejan, en esencia, la fuerza de las apuestas colectivas y comunitarias promovidas, muchas veces, desde la sociedad civil. Estoy convencida de que, a pesar de todo lo que la crisis nos arrebata, también habilita oportunidades para repensar nuestro sentido de colectividad que está, irrenunciablemente, asociado al bien común. ¿Cuál es su opinión sobre la respuesta del Estado a esta multicrisis? ¿Qué rol debería jugar la sociedad civil en este escenario? ¿Respuesta? No la hay. En rigor, a pesar de la urgencia que la multicrisis nos impone cada día, el gobierno no ha diseñado ni implementado una respuesta estratégica que incluya estrategias efectivas en los distintos niveles de gobierno. Lo único que observamos son acciones dispersas y desarticuladas que son implementadas – a duras penas – por los distintos sectores. En el campo de la política pública, es indispensable establecer un equilibrio entre el sentido de urgencia y el sentido de oportunidad, poniendo en el centro el bienestar de la población. El gobierno está profunda y lamentablemente distraído de lo importante. Ante esta ausencia, la incertidumbre, la desconfianza y la frustración de la población dominan el escenario. Ahí es donde la sociedad civil – conformada, en el sentido más amplio y acogedor del término, por organizaciones sociales de base, organizaciones de productores, sindicatos, iglesia, academia, ONG – juega un multi-rol fundamental. Este se expresa en cinco frentes: (i)el diseño e implementación de iniciativas comunitarias de resistencia frente a la crisis a escala local; (ii) la veeduría de dinámicas en el territorio para la activación oportuna de alertas; (iii) la vocería para sensibilizar respecto a la realidad que está ausente en los medios; 26 Fuente : COMEX Perú

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