REVISTA IDMA 2026 008

A diferencia de contextos urbanos, donde muchas veces el aprendizaje se limita a lo teórico, el entorno andino ofrece experiencias concretas que integran saber, hacer y sentir. Elementos como las cochas, los andenes o los camellones no son solo contenidos, sino realidades vividas. En este sentido, el aprendizaje vivencial no solo facilita la comprensión, sino que fortalece la identidad cultural y promueve una relación más profunda y sostenible con la naturaleza. 5. ¿Cómo promover un diálogo entre la ciencia, los saberes previos y ancestrales, en los procesos formativos orientados al desarrollo sostenible? La condición fundamental para promover un diálogo entre la ciencia y los saberes ancestrales es generar relaciones de paridad entre ambos tipos de conocimiento. Esto implica reconocer que existen distintas formas de aproximarse a la verdad: la ciencia, por un lado, y los saberes tradicionales y ancestrales, por otro. Ninguno es superior al otro; son expresiones diferentes de matrices culturales diversas, lo que constituye la base de la interculturalidad. A partir de este reconocimiento, es posible establecer verdaderos procesos de diálogo e intercambio, entendidos como una “conversación” entre distintas epistemologías o formas de conocer. En este marco, la ciencia puede aportar desde principios generales y leyes, mientras que los saberes tradicionales contribuyen con conocimientos situados, profundamente vinculados a contextos específicos. Esta articulación permite construir propuestas más sostenibles y resilientes. Las culturas andinas, por ejemplo, han demostrado durante siglos una notable capacidad para enfrentar la incertidumbre propia de los ecosistemas de montaña. Experiencias similares se encuentran en otras regiones del mundo, como las sierras de Mesoamérica, las tierras altas de Etiopía o las montañas de Nepal (Himalayas), donde diversas culturas han desarrollado sistemas agrícolas complejos que han contribuido significativamente a los centros de origen de la agricultura y a la seguridad alimentaria de la humanidad. 6. Desde su experiencia, ¿Cómo promover una ciudadanía ambiental transformadora? Promover una ciudadanía ambiental transformadora en las áreas rurales andinas implica, en primer lugar, enfrentar y superar problemas históricos como la postergación, el racismo y la exclusión de las culturas andinas. Mientras estas barreras persistan, será difícil hablar de ciudadanía plena, es decir, de ciudadanos con derechos y deberes efectivos. 23

RkJQdWJsaXNoZXIy OTgwNDU=