En segundo lugar, es fundamental reconocer y valorar el papel de las poblaciones rurales, especialmente de los agricultores andinos, quienes sostienen la alimentación de las ciudades —hecho que quedó claramente evidenciado durante la pandemia—. Lejos de ser actores pasivos, son portadores de conocimientos complejos y de una verdadera “agricultura de precisión” adaptada a las condiciones de las montañas andinas tropicales. En este sentido, deben ser reconocidos también como profesional en condiciones de paridad con los profesionales de la ciencia, promoviendo un diálogo horizontal entre saberes locales y los conocimientos de la ciencia. Finalmente, una ciudadanía ambiental transformadora se construye cuando estos actores son empoderados, se organizan y participan activamente en procesos de incidencia y en la toma de decisiones; ejerciendo en la práctica una relación sostenible con la naturaleza, como ya ocurre en muchos contextos de la vida cotidiana andina. 7. Como maestro universitario, ¿qué rutas recomienda seguir, para promover el recambio generacional en las organizaciones, en los sectores productivos como el agrario y en el Perú? En primer lugar, tenemos que aceptar que existe un envejecimiento en la población rural, se menciona que el promedio de edad en el campo es de 65 años, por lo tanto urge un relevo generacional y referirnos a un “recambio generacional” implica comprender el papel central de la educación en todos sus niveles. Se requiere una educación basada en nuevos paradigmas culturales, científicos y tecnológicos, orientada a fortalecer la ciudadanía y la práctica democrática. Asimismo, de parte del estado en todos sus niveles, se requiere una mayor comprensión del mundo rural, pero sobre todo políticas públicas e inversiones tangibles (programas y proyectos) orientados a la formación (en las Escuelas, Institutos Superiores Tecnológicos y Universidades) y a promover innovación y emprendimientos sostenibles pertinentes a la cultura y realidad nacional, priorizando el consumo interno y la soberanía alimentaria del país. Estas condiciones resultan fundamentales para garantizar la continuidad de propuestas sostenibles, especialmente en sectores productivos como el agrario, y para asegurar la sostenibilidad de la vida en el planeta. 24
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