22 3 ¿Cómo contribuye la agroecología en el proceso de formación ambiental en las zonas rurales? La agroecología contribuye significativamente al proceso de formación ambiental en las zonas rurales porque permite articular el conocimiento científico con los saberes locales. En la vida cotidiana de las comunidades andinas, términos como agroecología, agrobiodiversidad o ecosistemas no siempre se utilizan de manera explícita; sin embargo, sus significados están presentes en conceptos y prácticas propias, muchas veces expresadas entre español y quechua. Así, se habla de la Pachamama, de las papas amargas, lisas, mashuas, de las señas (willay) de la luna (killa), de los apus, la yakumama, así como de los montes, quebradas y ríos (mayu). En este contexto, la escuela rural se convierte en un espacio de encuentro entre dos formas de conocimiento: la científica y la basada en saberes ancestrales. El desafío es que ambas sean reconocidas en condiciones de paridad, promoviendo una verdadera interculturalidad. Asimismo, la agroecología permite comprender el carácter cultural y ecológico de los territorios andinos: sociedades de montaña ubicadas en regiones tropicales, con dos estaciones bien marcadas (seca y lluviosa), y situadas en centros de origen de importantes cultivos como la papa, la quinua y el tomate, que han contribuido a la alimentación mundial. Del mismo modo, estos sistemas han incorporado cultivos como el trigo, la cebada o las habas, en procesos históricos de intercambio. Desde esta perspectiva, la agroecología visibiliza el profundo conocimiento de las familias campesinas sobre el manejo de cultivos, la conservación de la diversidad genética, el uso de abonos orgánicos y el control biológico. Estos saberes, construidos a lo largo de siglos, constituyen la base de una formación ambiental contextualizada, que no solo transmite conocimientos, sino que fortalece la identidad cultural y promueve prácticas sostenibles. 4 ¿Por qué el aprendizaje vivencial resulta clave en los procesos formativos? Las diferentes estrategias y metodologías de aprendizaje vivencial, resultan clave en los procesos formativos porque permite que el conocimiento se construya a partir de la experiencia directa. En las escuelas rurales andinas, los estudiantes crecen rodeados de chacras y de una gran diversidad de cultivos. Desde temprana edad, acompañan a sus familias en actividades como la siembra, el cuidado de los cultivos, la cosecha, la elaboración de chuño, la crianza de cuyes, el pastoreo, el riego y la observación de los ciclos naturales, como las fases de la luna. Estas prácticas forman parte de la vida cotidiana en los Andes y constituyen una base sólida de conocimientos previos. Por ello, los estudiantes comprenden con mayor facilidad conceptos como agrobiodiversidad, agroecología, tecnologías tradicionales y las festividades asociadas a la chacra.
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