21 Estos aspectos adquieren mayor relevancia frente a escenarios de creciente variabilidad climática, caracterizados por eventos extremos cada vez más frecuentes, como lluvias intensas en periodos cortos, sequías prolongadas, granizadas, heladas y fenómenos como El Niño, cada vez más impredecibles. En este contexto, la articulación entre escuela y comunidad resulta fundamental para formar capacidades que permitan comprender, adaptarse y responder de manera sostenible a los desafíos del cambio climático. 2. ¿En territorios como Áncash, Huánuco, Huancavelica y Apurímac, ¿qué trascendencia tiene la escuela y la comunidad como centro de formación ambiental y resiliencia? En estos importantes territorios, la escuela y la comunidad cumplen un papel fundamental como centros de formación ambiental y construcción de resiliencia. Esto se debe a la alta presencia de comunidades campesinas y escuelas rurales, donde se concentran saberes, conocimientos y tecnologías tradicionales y ancestrales profundamente vinculados a los ecosistemas locales. En particular, en las zonas andinas de montaña tropical, estas instituciones articulan conocimientos que permiten generar respuestas adaptadas a la alta variabilidad e inestabilidad microclimática. Entre ellas destacan el uso y manejo de la agrobiodiversidad, que diversifica riesgos productivos, así como las tecnologías tradicionales de conservación de alimentos —como el chuño y el charqui— y de almacenamiento —como los tambos y trojes—, que forman parte de estrategias de seguridad y soberanía alimentaria. Estas prácticas se sustentan en una base productiva diversa, que incluye cultivos originarios como la papa, la oca, la quinua y la cañihua, junto con cultivos incorporados como las habas, el trigo y la cebada, en un proceso histórico de adaptación e intercambio. En este contexto, la articulación entre escuela y comunidad permite no solo transmitir conocimientos, sino también generar propuestas concretas de adaptación y resiliencia frente a la incertidumbre climática. De este modo, ambas se consolidan como espacios clave para la formación de capacidades locales orientadas a la sostenibilidad. Otro aspecto clave es el papel de los institutos pedagógicos, tecnológicos y las universidades regionales. Estas instituciones están llamadas a desempeñar un rol estratégico en la formación de capacidades y en la generación de conocimiento pertinente para los territorios. Si bien los procesos educativos son de largo plazo, es fundamental iniciar desde ahora acciones concretas que permitan responder a los desafíos actuales y de alguna manera contribuir a disminuir los procesos acelerados de migración de los jóvenes que con su partida se van también muchos conocimientos tradicionales.
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