Los estudiantes ahora disfrutan de desayunos y almuerzos más nutritivos y saludables, incorporando productos como zanahoria, lechuga, betarraga, espinaca, fresa, entre otros. Hoy, las madres de esta institución expresan su satisfacción. Ya no tienen que preocuparse por si sus hijos han almorzado o no, lo que les permite trabajar tranquilamente en sus campos de cultivo. Además, han reducido gastos en pasajes, ya que antes muchos estudiantes debían hacer largos viajes de ida y vuelta a sus casas para almorzar, lo que les implicaba tiempo y dinero. Gracias a los biohuertos escolares, se está mejorando la nutrición y promoviendo una alimentación saludable en los niños, niñas y jóvenes de la región Áncash. Este esfuerzo no solo tiene un impacto positivo en la salud de los estudiantes, sino que también contribuye a garantizar su derecho a una alimentación adecuada, marcando el camino hacia un futuro más sostenible. 21
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