REVISTA IDMA 2026 008

09 La chacra escolar como aula viva La chacra escolar como aula viva En las instituciones educativas de Paymakis, Circa y Gamarra, la educación trasciende las paredes del aula. Las chacras agroecológicas escolares se han convertido en espacios vivos de aprendizaje donde niñas, niños y adolescentes cultivan hortalizas, plantas aromáticas y cultivos andinos, mientras aprenden haciendo: preparan abonos orgánicos, elaboran biocidas naturales, practican la asociación y rotación de cultivos y comprenden la importancia de cuidar las semillas, el suelo y el agua para garantizar una alimentación sana y saludable. Así, el aprendizaje se vuelve vivencial, contextualizado y profundamente conectado con la realidad de las familias campesinas. A la par, varias escuelas han impulsado “museos de semillas nativas”. En estos espacios resguardan diversidad de semillas locales. Los estudiantes no solo aprenden sobre botánica o nutrición, reconocen en ellas parte de su historia, de su identidad y de la vida de su comunidad. Uno de los aspectos más significativos de estas experiencias es el interaprendizaje intergeneracional. Sabios y sabias de las comunidades visitan las escuelas para compartir sus conocimientos sobre calendarios agrícolas, practicas vinculadas desde la siembra hasta la cosecha, selección y conservación de semillas, tejidos andinos, medicina natural y música andina; Así la escuela deja de ser un espacio aislado y fortalece el vínculo entre escuela y comunidad. En los Andes de Apurímac, cada semilla cuidada y cada conocimiento compartido es una apuesta por el futuro. Porque cuando la escuela siembra agroecología e identidad, lo que realmente cosecha es comunidad.

RkJQdWJsaXNoZXIy OTgwNDU=