Desde la experiencia del equipo del IDMA, puedo decir que no todo está perdido. En localidades y regiones del Perú, en América Latina y en el mundo entero, hay cientos, miles y millones de agricultores empoderados con técnicas de agricultura ecológica sin usar agroquímicos. Asimismo, están creciendo gradualmente las Ferias y Mercados Ecológicos en localidades y ciudades, donde se venden productos saludables, sin contaminantes directamente de productores a consumidores, promoviendo encuentros enriquecedores entre el campo y la ciudad. A nivel de políticas públicas, para reducir y eliminar gradualmente el uso de agrotóxicos, es necesario modificar el diseño institucional sobre la inocuidad alimentaria, para que las entidades competentes como SENASA y DIGESA cumplan a cabalidad sus funciones. Al mismo tiempo, como lo propone el movimiento agroecológico peruano en base al PLANAE, es urgente la creación e implementación, con recursos tangibles, de un Programa Nacional y Programas Regionales de Agricultura Ecológica. En cuanto a la sociedad civil, debemos seguir promoviendo la producción y alimentación saludable, con el monitoreo y vigilancia ciudadana de los agroquímicos; pero también es responsabilidad de la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía de Prevención del Delito, Indecopi y los gobiernos regionales y locales hacer su trabajo seriamente. Garantizar alimentos saludables y libres de agroquímicos es garantizar el derecho a la alimentación, a la salud, a la educación y a la vida. Comer de forma saludable es un compromiso irrenunciable para todos. 07
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