En conclusión, los territorios con mayor agrobiodiversidad presentan índices más bajos de anemia y desnutrición crónica, mientras que las zonas con monocultivos o menor diversidad sufren las consecuencias de los mayores índices. Según el reporte del SIEN, hasta la fecha, Andahuaylas registra 594 niños y niñas con anemia y 1,848 con desnutrición crónica[3], las cifras más altas de la región. La malnutrición en Apurímac es un problema complejo que requiere soluciones integrales. Si bien los proyectos productivos tienen un papel importante, es fundamental complementar estas iniciativas con acciones que fortalezcan la agricultura familiar, promuevan prácticas agroecológicas y la diversidad alimentaria, y garanticen el acceso a alimentos saludables para todos. Mayor agrobiodiversidad, menos anemia [3] Reporte SIEN de la Dirección Regional de Salud Apurímac. 18
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