EDUCACIÓN AMBIENTAL Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente ENERO - MARZO 2026 008 Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente Hacia una cultura ecológica desde las aulas, comunidades y território rural.
Nuestro equipo EDITOR Rolando Tomasto Palomino DIRECCIÓN DE ARTE Tania Ochoa Huamani Heidi Baylón Peña COMITÉ EDITORIAL Gabriel Mejía Duclós, Director Ejecutivo Duvert Ventocilla Cavello, Director Programa Lima – Centro Yerssey Caballero Palomino, Director Programa Apurímac Luis Artica Arroyo, Director Programa Huánuco Alejandra Farfan Jimenez, Miembro del Consejo Directivo IDMA FOTOGRAFÍAS Equipo IDMA (*) Las fotos con participación de niños y niñas cuentan con la autorización de sus padres y/o tutores. © INSTITUTO DE DESARROLLO Y MEDIO AMBIENTE – IDMA Calle José Félix Olcay N° 417, Miraflores, Lima – Perú Teléfono: +51 1 7220205 01
ÍNDICE-CONTENIDO EDUCACIÓN AMBIENTAL PRESENTACIÓN Educación Ambiental: raíces para la transformación Rolando Tomasto Palomino EDITORIAL Educar para cuidar la casa común: Una urgencia nacional Gabriel P. Mejía Duclós – Director Ejecutivo IDMA ARTÍCULOS Sur Andino: Educación ambiental desde las chacras escolares Huánuco: Educación ambiental desde las comunidades. Lima Centro: Educación ambiental en la escuela- proyecto pedagógico. Alejandra Farfán: Educación ambiental en los jóvenes para la acción ciudadana ENTREVISTA Mag. Biol. Juan Torres, profesor principal de la UNA La Molina: escuelas y comunidades andinas, espacios vivos para la educación ambiental intercultural. Mag. Biol. Juan Torres Guevara MUJERES Y JUVENTUDES Juventud y género: Mujeres jóvenes como protagonistas de la sostenibilidad rural. Rafael Soto: Jóvenes por la agroecología Circular. Duvert J. Ventocilla Cavello ECO INNOVACIÓN Innovación en el agro: tecnologías sostenibles y experiencias de aprendizaje en campo Huánuco: Luis F. Artica Arroyo / Franklin R. Aquino Cipriano VOCES REGIONALES Acciones educativas y ambientales en las regiones donde trabaja IDMA CONTACTOS Lima – Huánuco – Abancay 03 08 05 20 26 30 32 42 02
PRESENTACIÓN Educación Ambiental: Raíces para la Transformación En esta octava edición de nuestra revista Eco Raíces, titulada “Educación Ambiental: Raíces para la Transformación”, ponemos en el centro el papel fundamental de la educación como herramienta estratégica para enfrentar la crisis climática, la degradación de los ecosistemas y la creciente desconexión entre sociedad y naturaleza. Desde las aulas, las comunidades y los territorios rurales, la educación ambiental emerge como una semilla capaz de transformar prácticas, fortalecer ciudadanía y sembrar conciencia crítica en las nuevas generaciones. En un contexto de múltiples crisis —ambiental, social, económica y política—, reafirmamos que no hay transición ecológica posible sin procesos educativos sólidos, inclusivos y territorializados. La educación ambiental no puede limitarse a contenidos formales; debe convertirse en experiencia viva, en diálogo intergeneracional, en aprendizaje desde la chacra, el bosque y la escuela. Desde el IDMA, venimos impulsando iniciativas que articulan agroecología, biohuertos escolares, formación docente y participación comunitaria, convencidos de que educar para el cambio climático es educar para la justicia socioambiental. En esta edición, abordamos experiencias concretas que muestran cómo la educación ambiental se convierte en práctica transformadora: desde los biohuertos escolares como aulas vivas hasta procesos formativos en comunidades de Apurímac, Huánuco, Áncash y Huancavelica. En nuestra entrevista central, dialogamos con el profesor universitario Juan Torres, especialista en educación ambiental, quien reflexiona sobre cómo formar ciudadanía crítica frente al cambio climático y cuáles son los desafíos pendientes en el Perú. En la sección Mujeres y Juventudes, destacamos el liderazgo juvenil que impulsa iniciativas sostenibles en sus territorios. En Eco Innovación, presentamos herramientas prácticas que fortalecen la producción agroecológica desde la educación. Finalmente, en Voces Regionales, compartimos las principales actividades desarrolladas por el IDMA en las regiones donde trabajamos. Creemos firmemente que sembrar educación ambiental hoy es garantizar resiliencia mañana. Invitamos a nuestros lectores y lectoras a sumarse a este compromiso colectivo por una sociedad más consciente, solidaria y sostenible. Porque educar es sembrar futuro. 03
El Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente – IDMA cumple en este 2026, 42 años de trayectoria como organización no gubernamental, sin fines de lucro, comprometida con el desarrollo sostenible desde los territorios. Desde su fundación, el 13 de marzo de 1984, el IDMA ha trabajado con convicción por la mejora de las condiciones y calidad de vida de las personas, impulsando la equidad social y de género, la democratización de la sociedad desde una perspectiva ambiental. Hoy, reafirmamos nuestro compromiso con estos principios, proyectándolos con fuerza renovada hacia los desafíos de este nuevo año. 04
EDITORIAL 05 EDUCAR PARA CUIDAR LA CASA COMÚN: UNA URGENCIA NACIONAL Gabriel P. Mejía Duclós / Director Ejecutivo IDMA Estoy seguro, que todos coincidimos, que una política transformadora en educación es la piedra angular para impulsar sosteniblemente y con equidad, el desarrollo de las comunidades, las regiones y el país; y al mismo tiempo es la propuesta democrática y existencial para corregir de raíz, en el corto, mediano y largo plazo, la ruta crítica para formar a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, proporcionando los conocimientos, capacidades y competencias para el recambio generacional y para dar el salto cualitativo hacia el futuro; superando la pobreza, la inseguridad alimentaria, el atraso y la condición de ser un país que solo exporta materia prima y no utiliza la ciencia, la tecnología e innovación para aprovechar sosteniblemente los ingentes recursos y la biodiversidad que nos hace un país con alto potencial transformador Asimismo, en pleno proceso de cambio climático, que no da tregua un solo día, un país megadiverso como el Perú, con 84 zonas de vida de las 117 reconocidas en el planeta y una riqueza cultural inigualable; al ser un país de montañas, es al mismo tiempo uno de los más vulnerables a los eventos climáticos extremos; situación que demanda impulsar a todo nivel, pero especialmente en las escuelas y comunidades una estrategia nacional de educación ambiental, para generar conciencia y capacidades, para impulsar procesos de economía circular en todos los sectores productivos, y conservar y gestionar sosteniblemente los recursos naturales, la biodiversidad y el ambiente. En ese contexto, valoramos que en la primera década de los dos mil, un colectivo de actores a través de la Red Nacional de Educación Ambiental (REA), espacio de convergencia de entidades públicas (Ministerio de Educación, Ministerio del Ambiente y otras) y la activa participación de la sociedad civil (donde el IDMA forma parte), con un proceso de incidencia directa, se impulsó participativamente la Política Nacional de Educación Ambiental; logrando su aprobación mediante el decreto Supremo 017-2012-ED.
06 El objetivo de esta política vigente, es desarrollar la educación y la cultura ambiental orientadas a la formación de una ciudadanía ambientalmente responsable y una sociedad peruana sostenible, competitiva, inclusiva y con identidad. Teniendo como Objetivos Específicos: 1) Asegurar el enfoque ambiental en los procesos y la institucionalidad educativa, en sus diferentes etapas, niveles, modalidades y formas; 2) Desarrollar una cultura ambiental apropiada en el quehacer público y privado nacional; 3) Asegurar la interculturalidad y la inclusión social en los procesos y recursos de la educación, comunicación e interpretación ambiental; 4) Formar una ciudadanía ambiental informada y plenamente comprometida en el ejercicio de sus deberes y derechos ambientales y en su participación en el desarrollo sostenible y 5) Asegurar la accesibilidad pública de la información ambiental, así como la investigación en educación y cultura ambiental. Aun cuando la política de educación ambiental, luego de su aprobación tuvo un impulso inicial, a través de un despliegue de esfuerzos a nivel nacional; lamentablemente en los últimos años, con la inestabilidad y crisis política se ha ralentizado y requiere un nuevo impulso, desde los ministerios de Educación y Ambiente, desde los Gobiernos Regionales y locales y por supuesto desde las organizaciones de la sociedad civil, las comunidades y las instituciones Educativas. El IDMA, desde su constitución en 1984, cuenta con un eje estratégico de Educación Ambiental a través del cual, se han desplegado esfuerzos en dos niveles: I. En las Instituciones Educativas, a partir de la incorporación en los Planes Educativos Institucionales (PEI), se promueve la integración de la educación ambiental en todos los aspectos del proceso educativo, desde la planificación curricular hasta la gestión institucional, que se orienta a capacitación a los docentes, implementación de proyectos productivos (biohuertos escolares, reciclaje), brigadas ecológicas (colaboran e implementan acciones en los biohuertos, cultura alimentaria local, cambio climático, biodiversidad, gestión de riesgos), campañas de sensibilización de acuerdo al calendario ambiental-escolar y bibliotecas ambientales.
II.En la comunidad, a través de un plan de sensibilización y educación ambiental comunitaria, se promueven estrategias de revaloración de los conocimientos ancestrales y cultura local, conservación de los recursos naturales (agua, suelos, bosques, biodiversidad) con enfoque territorial (cuenca, distrito, comunidad), promoción de la agroecológica y consumo saludable, e incidencia política para integrar la propuesta de educación ambiental en los programas y proyectos de desarrollo sostenible local y regional. En ese contexto, tal como lo señala el profesor Juan Torres en la entrevista, es fundamental destacar el rol estratégico de la escuela y la comunidad, como motores de procesos transformadores en los ámbitos social, económico y ambiental, especialmente en un momento histórico de la humanidad, marcado por la intensificación del cambio climático que nos cuestiona y obliga a poner en el centro del desarrollo inclusivo a los seres humanos, gestionando en forma sostenible los recursos naturales. El cuidado de nuestra “casa común” no es solo una aspiración ética, sino un imperativo ineludible para garantizar un futuro digno y sostenible para las futuras generaciones. 07
ARTÍCULOS Escuelas agroecológicas: sembrando futuro en las Zonas de Agrobiodiversidad de Apurímac En las Zonas de Agrobiodiversidad de Paymakis, Circa y Gamarra, la tierra es mucho más que un espacio para sembrar. Es memoria viva y herencia que se cuida. Allí agricultores y agricultoras continúan resguardando conocimientos de conservación de semillas, del suelo y del agua, conocimientos transmitidos de generación en generación. Sin embargo, hoy estos territorios enfrentan nuevos retos. La crisis climática ya no es una amenaza lejana, se siente en sequias prolongadas, heladas intensas y en calendarios agrícolas que parece que han perdido su orden natural. A esto se suma la migración de jóvenes, que poco a poco debilita la transmisión de conocimientos ancestrales. En este contexto, la escuela se convierte en un actor clave para mantener viva y renovada la relación entre las nuevas generaciones y su territorio SUR ANDINO: EDUCACIÓN AMBIENTAL DESDE LAS CHACRAS ESCOLARES Emilio Sueldo Baca Yayson Caytuiro Casaverde Yesenia Vargas Peña 08
09 La chacra escolar como aula viva La chacra escolar como aula viva En las instituciones educativas de Paymakis, Circa y Gamarra, la educación trasciende las paredes del aula. Las chacras agroecológicas escolares se han convertido en espacios vivos de aprendizaje donde niñas, niños y adolescentes cultivan hortalizas, plantas aromáticas y cultivos andinos, mientras aprenden haciendo: preparan abonos orgánicos, elaboran biocidas naturales, practican la asociación y rotación de cultivos y comprenden la importancia de cuidar las semillas, el suelo y el agua para garantizar una alimentación sana y saludable. Así, el aprendizaje se vuelve vivencial, contextualizado y profundamente conectado con la realidad de las familias campesinas. A la par, varias escuelas han impulsado “museos de semillas nativas”. En estos espacios resguardan diversidad de semillas locales. Los estudiantes no solo aprenden sobre botánica o nutrición, reconocen en ellas parte de su historia, de su identidad y de la vida de su comunidad. Uno de los aspectos más significativos de estas experiencias es el interaprendizaje intergeneracional. Sabios y sabias de las comunidades visitan las escuelas para compartir sus conocimientos sobre calendarios agrícolas, practicas vinculadas desde la siembra hasta la cosecha, selección y conservación de semillas, tejidos andinos, medicina natural y música andina; Así la escuela deja de ser un espacio aislado y fortalece el vínculo entre escuela y comunidad. En los Andes de Apurímac, cada semilla cuidada y cada conocimiento compartido es una apuesta por el futuro. Porque cuando la escuela siembra agroecología e identidad, lo que realmente cosecha es comunidad.
10 Hablar de Huánuco es hablar de una biodiversidad impresionante, desde las cumbres de los Andes hasta el verdor de la selva rupa-rupa. Sin embargo, la verdadera riqueza de la región no solo está en sus paisajes, sino en su gente. La educación ambiental en Huánuco ha dejado de ser una lección de aula para convertirse en un movimiento vivo que nace del corazón de sus comunidades. La educación ambiental desde las comunidades es un proceso continuo de formación ciudadana basado en la identidad local, no es una instrucción que viene “de arriba hacia abajo” o de un libro de texto, es un proceso de aprendizaje horizontal, vivencial y político, Su objetivo es recuperar el equilibrio entre la sociedad y la naturaleza a través de la práctica colectiva, asegurando que los recursos genéticos como el maíz morado producido en Malconga (Amarilis) o la papa nativa cultivada en Huayllacayan (Quisqui) permanezcan para las futuras generaciones. Para definirla con precisión, podemos desglosarla en estos pilares fundamentales: El Territorio como Aula: A diferencia de la educación formal, aquí el “aula” es el campo de cultivo, el aprendizaje ocurre mientras se realiza la acción, en Huayllacayan, la educación ambiental sucede al momento de seleccionar las semillas de papas nativas, entendiendo qué variedades resisten mejor las heladas sin necesidad de agroquímicos, que variedad es mejor para preparar el tocosh, mientras que Malconga aprenden que insecto afecta la producción del maíz y como se controla de forma sostenible. la educación ambiental no siempre viene de un libro. Se transmite de abuelos a nietos a través de la cosmovisión andina. Diálogo de Saberes: Es el encuentro entre el conocimiento técnico moderno y la sabiduría ancestral. No se descarta la ciencia, pero se les da el mismo valor a los saberes de los ancianos sobre el clima, las fases lunares o las plantas medicinales. Es un proceso de “reaprendizaje” de prácticas que siempre fueron sostenibles pero que la modernidad intentó desplazar. HUÁNUCO: EDUCACIÓN AMBIENTAL DESDE LAS COMUNIDADES. Luis F. Artica Arroyo
11 Dinámicas Colectivas y Solidaridad: La educación ambiental comunitaria no es individualista; se basa en instituciones sociales propias como: • El Ayni (Reciprocidad): “Hoy por ti, mañana por mí”. Se enseña que cuidar la parcela del vecino es cuidar la salud de todo el ecosistema. • La Minka (Trabajo Comunal): Se educa en que los recursos naturales son un bien común y su cuidado es responsabilidad de todos, no solo del Estado. Conciencia Crítica y Acción: No se limita a conocer el ciclo del agua o de las plantas, se busca que la comunidad identifique sus problemas (contaminación, erosión, pérdida de semillas) y tome decisiones para resolverlos. Es una educación para la autonomía: la comunidad decide cómo gestionar sus recursos naturales sin depender de agentes externos. El éxito de las comunidades de Huayllacayan y Malconga radica en que la educación ambiental ha dejado de ser una imposición externa para ser una herramienta de empoderamiento local. Cuando la comunidad entiende que su bienestar depende de la salud de su ecosistema, la conservación se vuelve natural. El corazón de la educación ambiental en Huánuco no se encuentra en los manuales técnicos, sino en el sudor compartido y el conocimiento heredado que fluye durante las faenas agrícolas. En estas comunidades, la enseñanza de la sostenibilidad es una práctica colectiva, donde la tierra es la maestra y la comunidad, su guardiana.
12 1. Huayllacayan (Quisqui): La Papa Nativa como Patrimonio Genético En las alturas de Quisqui, la siembra de la papa nativa es un acto de resistencia ecológica. Aquí, la educación ambiental se manifiesta a través de la conservación in situ. La siembra de papa nativa no es un esfuerzo individual está basado en un sistema de reciprocidad (El Ayni), los comuneros intercambian semillas y saberes sobre la variabilidad climática. Al plantar decenas de variedades en una misma parcela, enseñan a las nuevas generaciones que la biodiversidad es la mejor defensa contra las plagas y el cambio climático. Así mismo se evita el uso de fertilizantes sintéticos, privilegiando el descanso de la tierra (laymes). Esta rotación comunal de cultivos es una lección viva de cómo mantener la fertilidad del suelo sin agotar sus nutrientes.
13 2. Malconga (Amarilis): El Maíz Morado como superalimento En el valle de Malconga, el cultivo del maíz morado es el eje de una educación ambiental enfocada en la seguridad alimentaria. El maíz morado no solo es un símbolo cultural en zonas como Malconga (Amarilis); es un “superalimento” que funciona como alimento y medicina a la vez. Su valor nutricional destaca principalmente por su capacidad antioxidante, superior a la de muchos otros vegetales. La comunidad practica una selección rigurosa de las mazorcas más sanas y resistentes para seleccionar las semillas. Esta “educación de campo” asegura que el maíz morado de Malconga mantenga sus propiedades antioxidantes y su adaptabilidad al microclima de Amarilis, reduciendo la dependencia de semillas industriales.
LIMA CENTRO: EDUCACIÓN AMBIENTAL EN LA ESCUELA - PROYECTO PEDAGÓGICO. Duvert J. Ventocilla Cavello 14
15 En el Perú a partir del año 2002, con la suscripción del convenio marco de cooperación interinstitucional firmado entre el MINEDU, DEVIDA, MINSA, el antes Consejo Nacional del Ambiente (CONAM) y el Instituto Nacional de Recursos Naturales – INRENA, se gestó una de los principales espacios de articulación multisectorial y trabajo conjunto entre la sociedad civil y el estado peruano en favor de la educación ambiental en el País. El convenio marco dio pase a la configuración de lo que sería luego a Red Nacional de Educación Ambiental en el Perú. No sin antes, reconocer que la agenda de la educación ambiental fue impulsada y venía siendo discutida desde muchos años atrás, con procesos e hitos, como la creación de la Junta Permanente de Coordinación Educativa, promovida por el MINEDU, ONERN y APECO en el año de 1985. También citar, al encuentro de Cieneguilla de 1988, organizado por IDMA, donde se discutió y se expresó la posición diversos sectores presentes respecto a la situación y la perspectiva de la educación ambiental en el Perú. De igual forma, una experiencia importante, fue el proyecto Escuela, Ecología y Comunidad impulsada por el MINEDU y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) durante la década de los 80 y 90`s. De este modo, durante el primer decenio del nuevo milenio, con la ya conformada Red Nacional de Educación Ambiental y los antecedentes se impulsaron importantes avances para fortalecer la educación ambiental en el ámbito comunitario y en la educación formal del país. El Minedu, a través de la, fusionada, Dirección Nacional de Educación Comunitaria y Ambiental (DINECA), lideró la red, junto a diversas organizaciones públicas y privadas, quienes llevaron a cabo importes eventos que finalmente contribuyeron para una mejor política en educación ambiental en el País, entre los que podemos mencionar: • Encuentros nacionales de educación ambiental. • Evento preparatorio del VII Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental a realizer en el Perú. • VII Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental • Emisión de la Directiva Nacional de Educación Ambiental del MINEDU- 2007 • Finalmente la aprobación de la Política Nacional de Educación Ambiental (PNEA) 2012 El 2015 el Minedu aprueba una nueva estructura orgánica y se conforma la Unidad de Educación Ambiental dependiente de la Dirección General de Educación Básica Regular. Dicha unidad a realizado importantes procesos para la actualización de diversas normas entre ellas el de la Política Nacional de Educación Ambiental y genera el marco legal actual para la aplicación del enfoque ambiental en la educación básica y técnico productiva. En tal sentido, a través de la RM 0006-2012-ED se aprueba las “normas específicas para la planificación, organización, ejecución, monitoreo y evaluación de la aplicación del enfoque ambiental en la educación básica y técnico productiva”, las mismas que deber ser aplicadas en el sector educación a través de las Direcciones Regionales de Educación y las Unidades de Gestión Educativa Local y las propias Instituciones Educativas. La aplicación del enfoque ambiental en la escuela responde al desarrollo de componentes de gestión escolar y componentes temáticos. Componentes de Gestión Escolar . i) Incorporación en la gestión institucional, se refiere a identificar (diagnóstico) e incorporar en los documentos de gestión pedagógica las problemática ambiental local y global. Se incorpora en el Proyecto Educativo Institucional, se formula el Proyecto Educativo Ambiental Integral y se incorpora acciones en el Plan Anual de Trabajo, en el Proyecto Curricular Institucional (PCI) y en el Reglamento Interno. (ii) Incorporación en la propuesta pedagógica. Incorporado el enfoque ambiental en el PCI se realizar la planificación anual considerando los intereses y necesidades e aprendizaje de los estudiantes, hacia experiencias concretas de aprendizaje a través de las unidades, proyectos o sesiones de aprendizaje.
16 De otro lado, en los componentes temáticos, la aplicación del enfoque ambiental, promueven competencias en las y los estudiantes para el cuidado del medio ambiente en un contexto de crisis ambiental. I) Componente de educación en cambio climático, ii) Componente de educación en salud, iii) Componente de educación en ecoeficiencia iv) Componente de educación en gestión del riesgo de desastres y v) componente de educación en biodiversidad. Los componentes de la aplicación del enfoque ambiental, deben estar, de acuerdo al diagnóstico ambiental, insertos en el Proyecto Educativo Ambiental Integral, y a través de la aplicación del PEAI, se hace el abordaje pedagógico en la I.E. El Minedu, ha publicado guías para la formulación de PEAI con temáticas propuestas tales como; PEAI Mares (manejo de residuos sólidos), PEAI ESVI (espacios de vida), etc. Cabe precisar que son las I.E. quienes elaboran sus PEAI, siendo fundamental el diagnóstico y contexto. Como IDMA se promueve la aplicación del enfoque ambiental en las I.E. a través de líneas de trabajo tales como; talleres de actualización docente, formulación de PEAI (biohuertos, bibliotecas ambientales, brigadas ecológicas, campañas de alimentación saludable, etc), producción de material educativo.
17 El Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente - IDMA, plantea el Componente de Educación Ambiental y Gestión del Conocimiento, desde la equidad social, económica y ambiental con enfoque de género, mirada intergeneracional y practica transdisciplinaria, a partir de territorios locales y regionales de los Programas Apurímac, Huánuco, Ancash, Lima – Huancavelica y Lima Metropolitana, como herramienta pedagógica que articula los derechos y obligaciones del ciudadano y de la sociedad como colectivo en bien común, con principios ambientales del territorio donde se cohabita, regulado por instrumentos normativos de carácter nacional e internacional, donde la protección del ambiente debiera ser tarea de todo ciudadano. En este marco, en las comunidades las familias rurales aún mantienen el principio de solidaridad actuando en el trabajo como “equipo familiar” donde padres, abuelos, jóvenes, niñas y niños, y familia extensiva tienen roles y responsabilidades diferenciadas en la conducción de los sistemas de producción familiar agroecológicos, con saberes locales e innovaciones, cuyo fin principal es asegurar la alimentación familiar. De este modo, logran niveles de autonomía (como en pandemia), desde estos sistemas alimentarios resilientes, con capacidad de adaptarse a las crisis climáticas y económicas, continúan accediendo y proveyendo de alimentos al mercado, ampliando su margen de ganancia e ingresos y mejorar sus condiciones de vida. La educación ambiental en Jóvenes Mujeres y Varones para la acción ciudadana se da desde diferentes vivencias y experiencias: EDUCACIÓN AMBIENTAL EN LOS JÓVENES PARA LA ACCIÓN CIUDADANA Alejandra Farfán Jimenez
18 Teniendo como base el conocimiento productivo de sus familias, pasan por una mayor preparación vivencial en sistemas de chacras agroecológicas, desde el conocimiento de su agro biodiversidad local, hasta el proceso de sensibilización sobre la importancia de cuidar, conservar y aplicar técnicas sostenibles en el uso de sus recursos productivos como la gestión del agua, de suelos sanos, de la diversidad de semillas, del manejo de sus cultivos según ciclos agronómicos y crianza pecuaria, del manejo ecológico de plagas y enfermedades, del abonamiento orgánico y otras técnicas.. Viene de la lectura y entendimiento del entorno paisajístico, de la biodiversidad y funcionalidad de los ecosistemas de laderas, altiplanicies, valles y ceja de selva de sus territorios en regiones señaladas. Se viene dando un proceso de revalorización de la vida rural, como medio de vida sano y posibilidad de desarrollo, frente a la migración definitiva hacia las ciudades. La educación ambiental de jóvenes mujeres y hombre, se da con la innovación tecnológica, en la transformación y emprendimientos sostenibles, dando valor agregado y desarrollando cadenas de valor a frutas, derivados de la leche, cultivos de hongos, a sub productos agrícolas, pecuarios y productos de recolección, aplicando principios de la economía circular mediante el reciclaje, el reúso, con la mirada de constituir su propio negocio y lograr su autonomía económica; contribuyendo a la disminución de la huella hídrica y emisiones de carbono.
19 Su participación es activa y sostenida en eco ferias, donde la acción ciudadana se traduce en el rol de “comunicadoras y comunicadores agroecológicos” haciendo incidencia social con consumidores, sobre la importancia de alimentarse con productos sanos y nutritivos que vienen de la producción agroecológica que cuida el medio ambiente y la promoción de un consumo responsable. Desde el tema social inclusivo, se dan espacios de análisis de las dinámicas comunales organizativas, productivas, a costumbres tradicionales, sobre la importancia de facilitar mayores oportunidades de educación a las jóvenes mujeres (frente a la tasa de analfabetismo que aún es muy alta), así como desarrollar y fortalecer las capacidades de liderazgo de los jóvenes; asimismo, el seguimiento a la gestión edil de sus autoridades, como parte de una acción cívica ciudadana, donde las voces de hombres y mujeres jóvenes advierten, como estos aspectos tienen efectos e impactos sobre el entorno familiar, el medio ambiente comunal, local y regional y en el desarrollo o no de sus territorios. Finalmente, podemos señalar que la educación ambiental en jóvenes mujeres y varones inmersos en la propuesta agroecológica, como parte de las nuevas generaciones con conocimientos acumulados y aprendizajes, vienen influyendo en el ejercicio de una participación ciudadana analítica, critica y activa, como embajadores en la difusión, concientización e incidencia publica para la adopción de prácticas alimenticias saludables y estilos de vida respetuosos del medio ambiente, aportando al desarrollo sostenible de sus territorios y de nuestro país. En la realidad actual del país, los jóvenes son el mayor capital humano, el IDMA mantiene su tarea y compromiso de reconocerlos, valorarlos y brindarles las mayores oportunidades para su desarrollo. Asimismo, seguir desarrollando estrategias de formación y acompañamiento a sus capacidades de liderazgo con equidad, para una acción ciudadana ambiental comprometida.
20 1. Desde su trayectoria académica y profesional, ¿Cuan relevante considera la educación ambiental en la escuela y comunidad, en el contexto de cambio climático? La educación ambiental en la escuela y la comunidad es altamente relevante en el contexto actual de cambio climático, especialmente en los territorios andinos. Las escuelas gozan de reconocimiento dentro de sus comunidades, lo que las convierte en espacios privilegiados para fortalecer la interculturalidad y promover una educación verdaderamente transformadora, contextualizada en las particularidades de los ecosistemas de montaña tropical andina. En este marco, la educación ambiental permite abordar temas clave como el aporte de las tecnologías ancestrales a la sostenibilidad y su articulación con tecnologías contemporáneas; la conservación de la agrobiodiversidad; la seguridad y soberanía alimentaria; y el fortalecimiento de la agricultura familiar basada en principios de solidaridad. Juan Torres Guevara, profesor principal de la Universidad Nacional Agraria La Molina, reflexiona sobre el rol estratégico de las Escuelas y Comunidades, para impulsar la educación ambiental desde la cultura local, los conocimientos y tecnologías en los territorios; sabiendo que no está en juego solo el destino de un país, sino de toda la humanidad. ENTREVISTA MAG. BIOL. JUAN TORRES, PROFESOR PRINCIPAL DE LA UNA LA MOLINA: ESCUELAS Y COMUNIDADES ANDINAS, ESPACIOS VIVOS PARA LA EDUCACIÓN AMBIENTAL INTERCULTURAL Diálogo con el Prof. Juan Torres Guevara
21 Estos aspectos adquieren mayor relevancia frente a escenarios de creciente variabilidad climática, caracterizados por eventos extremos cada vez más frecuentes, como lluvias intensas en periodos cortos, sequías prolongadas, granizadas, heladas y fenómenos como El Niño, cada vez más impredecibles. En este contexto, la articulación entre escuela y comunidad resulta fundamental para formar capacidades que permitan comprender, adaptarse y responder de manera sostenible a los desafíos del cambio climático. 2. ¿En territorios como Áncash, Huánuco, Huancavelica y Apurímac, ¿qué trascendencia tiene la escuela y la comunidad como centro de formación ambiental y resiliencia? En estos importantes territorios, la escuela y la comunidad cumplen un papel fundamental como centros de formación ambiental y construcción de resiliencia. Esto se debe a la alta presencia de comunidades campesinas y escuelas rurales, donde se concentran saberes, conocimientos y tecnologías tradicionales y ancestrales profundamente vinculados a los ecosistemas locales. En particular, en las zonas andinas de montaña tropical, estas instituciones articulan conocimientos que permiten generar respuestas adaptadas a la alta variabilidad e inestabilidad microclimática. Entre ellas destacan el uso y manejo de la agrobiodiversidad, que diversifica riesgos productivos, así como las tecnologías tradicionales de conservación de alimentos —como el chuño y el charqui— y de almacenamiento —como los tambos y trojes—, que forman parte de estrategias de seguridad y soberanía alimentaria. Estas prácticas se sustentan en una base productiva diversa, que incluye cultivos originarios como la papa, la oca, la quinua y la cañihua, junto con cultivos incorporados como las habas, el trigo y la cebada, en un proceso histórico de adaptación e intercambio. En este contexto, la articulación entre escuela y comunidad permite no solo transmitir conocimientos, sino también generar propuestas concretas de adaptación y resiliencia frente a la incertidumbre climática. De este modo, ambas se consolidan como espacios clave para la formación de capacidades locales orientadas a la sostenibilidad. Otro aspecto clave es el papel de los institutos pedagógicos, tecnológicos y las universidades regionales. Estas instituciones están llamadas a desempeñar un rol estratégico en la formación de capacidades y en la generación de conocimiento pertinente para los territorios. Si bien los procesos educativos son de largo plazo, es fundamental iniciar desde ahora acciones concretas que permitan responder a los desafíos actuales y de alguna manera contribuir a disminuir los procesos acelerados de migración de los jóvenes que con su partida se van también muchos conocimientos tradicionales.
22 3 ¿Cómo contribuye la agroecología en el proceso de formación ambiental en las zonas rurales? La agroecología contribuye significativamente al proceso de formación ambiental en las zonas rurales porque permite articular el conocimiento científico con los saberes locales. En la vida cotidiana de las comunidades andinas, términos como agroecología, agrobiodiversidad o ecosistemas no siempre se utilizan de manera explícita; sin embargo, sus significados están presentes en conceptos y prácticas propias, muchas veces expresadas entre español y quechua. Así, se habla de la Pachamama, de las papas amargas, lisas, mashuas, de las señas (willay) de la luna (killa), de los apus, la yakumama, así como de los montes, quebradas y ríos (mayu). En este contexto, la escuela rural se convierte en un espacio de encuentro entre dos formas de conocimiento: la científica y la basada en saberes ancestrales. El desafío es que ambas sean reconocidas en condiciones de paridad, promoviendo una verdadera interculturalidad. Asimismo, la agroecología permite comprender el carácter cultural y ecológico de los territorios andinos: sociedades de montaña ubicadas en regiones tropicales, con dos estaciones bien marcadas (seca y lluviosa), y situadas en centros de origen de importantes cultivos como la papa, la quinua y el tomate, que han contribuido a la alimentación mundial. Del mismo modo, estos sistemas han incorporado cultivos como el trigo, la cebada o las habas, en procesos históricos de intercambio. Desde esta perspectiva, la agroecología visibiliza el profundo conocimiento de las familias campesinas sobre el manejo de cultivos, la conservación de la diversidad genética, el uso de abonos orgánicos y el control biológico. Estos saberes, construidos a lo largo de siglos, constituyen la base de una formación ambiental contextualizada, que no solo transmite conocimientos, sino que fortalece la identidad cultural y promueve prácticas sostenibles. 4 ¿Por qué el aprendizaje vivencial resulta clave en los procesos formativos? Las diferentes estrategias y metodologías de aprendizaje vivencial, resultan clave en los procesos formativos porque permite que el conocimiento se construya a partir de la experiencia directa. En las escuelas rurales andinas, los estudiantes crecen rodeados de chacras y de una gran diversidad de cultivos. Desde temprana edad, acompañan a sus familias en actividades como la siembra, el cuidado de los cultivos, la cosecha, la elaboración de chuño, la crianza de cuyes, el pastoreo, el riego y la observación de los ciclos naturales, como las fases de la luna. Estas prácticas forman parte de la vida cotidiana en los Andes y constituyen una base sólida de conocimientos previos. Por ello, los estudiantes comprenden con mayor facilidad conceptos como agrobiodiversidad, agroecología, tecnologías tradicionales y las festividades asociadas a la chacra.
A diferencia de contextos urbanos, donde muchas veces el aprendizaje se limita a lo teórico, el entorno andino ofrece experiencias concretas que integran saber, hacer y sentir. Elementos como las cochas, los andenes o los camellones no son solo contenidos, sino realidades vividas. En este sentido, el aprendizaje vivencial no solo facilita la comprensión, sino que fortalece la identidad cultural y promueve una relación más profunda y sostenible con la naturaleza. 5. ¿Cómo promover un diálogo entre la ciencia, los saberes previos y ancestrales, en los procesos formativos orientados al desarrollo sostenible? La condición fundamental para promover un diálogo entre la ciencia y los saberes ancestrales es generar relaciones de paridad entre ambos tipos de conocimiento. Esto implica reconocer que existen distintas formas de aproximarse a la verdad: la ciencia, por un lado, y los saberes tradicionales y ancestrales, por otro. Ninguno es superior al otro; son expresiones diferentes de matrices culturales diversas, lo que constituye la base de la interculturalidad. A partir de este reconocimiento, es posible establecer verdaderos procesos de diálogo e intercambio, entendidos como una “conversación” entre distintas epistemologías o formas de conocer. En este marco, la ciencia puede aportar desde principios generales y leyes, mientras que los saberes tradicionales contribuyen con conocimientos situados, profundamente vinculados a contextos específicos. Esta articulación permite construir propuestas más sostenibles y resilientes. Las culturas andinas, por ejemplo, han demostrado durante siglos una notable capacidad para enfrentar la incertidumbre propia de los ecosistemas de montaña. Experiencias similares se encuentran en otras regiones del mundo, como las sierras de Mesoamérica, las tierras altas de Etiopía o las montañas de Nepal (Himalayas), donde diversas culturas han desarrollado sistemas agrícolas complejos que han contribuido significativamente a los centros de origen de la agricultura y a la seguridad alimentaria de la humanidad. 6. Desde su experiencia, ¿Cómo promover una ciudadanía ambiental transformadora? Promover una ciudadanía ambiental transformadora en las áreas rurales andinas implica, en primer lugar, enfrentar y superar problemas históricos como la postergación, el racismo y la exclusión de las culturas andinas. Mientras estas barreras persistan, será difícil hablar de ciudadanía plena, es decir, de ciudadanos con derechos y deberes efectivos. 23
En segundo lugar, es fundamental reconocer y valorar el papel de las poblaciones rurales, especialmente de los agricultores andinos, quienes sostienen la alimentación de las ciudades —hecho que quedó claramente evidenciado durante la pandemia—. Lejos de ser actores pasivos, son portadores de conocimientos complejos y de una verdadera “agricultura de precisión” adaptada a las condiciones de las montañas andinas tropicales. En este sentido, deben ser reconocidos también como profesional en condiciones de paridad con los profesionales de la ciencia, promoviendo un diálogo horizontal entre saberes locales y los conocimientos de la ciencia. Finalmente, una ciudadanía ambiental transformadora se construye cuando estos actores son empoderados, se organizan y participan activamente en procesos de incidencia y en la toma de decisiones; ejerciendo en la práctica una relación sostenible con la naturaleza, como ya ocurre en muchos contextos de la vida cotidiana andina. 7. Como maestro universitario, ¿qué rutas recomienda seguir, para promover el recambio generacional en las organizaciones, en los sectores productivos como el agrario y en el Perú? En primer lugar, tenemos que aceptar que existe un envejecimiento en la población rural, se menciona que el promedio de edad en el campo es de 65 años, por lo tanto urge un relevo generacional y referirnos a un “recambio generacional” implica comprender el papel central de la educación en todos sus niveles. Se requiere una educación basada en nuevos paradigmas culturales, científicos y tecnológicos, orientada a fortalecer la ciudadanía y la práctica democrática. Asimismo, de parte del estado en todos sus niveles, se requiere una mayor comprensión del mundo rural, pero sobre todo políticas públicas e inversiones tangibles (programas y proyectos) orientados a la formación (en las Escuelas, Institutos Superiores Tecnológicos y Universidades) y a promover innovación y emprendimientos sostenibles pertinentes a la cultura y realidad nacional, priorizando el consumo interno y la soberanía alimentaria del país. Estas condiciones resultan fundamentales para garantizar la continuidad de propuestas sostenibles, especialmente en sectores productivos como el agrario, y para asegurar la sostenibilidad de la vida en el planeta. 24
8. En un periodo de múltiples crisis en el Perú y en el mundo ¿qué mensaje le transmitimos a los jóvenes? En un contexto de múltiples crisis en el Perú y en el mundo, el mensaje a los jóvenes debe ser claro y honesto. En primer lugar, hay que reconocer que las generaciones actuales hemos cometido errores que no deben repetirse, especialmente aquellos vinculados a una cultura de modernidad basada en el consumo ilimitado. Es fundamental comprender que existen límites: no podemos crecer indefinidamente en términos poblacionales ni artificializar todos los paisajes naturales. Hoy sabemos que una parte significativa, un tercio, del planeta debe mantenerse en estado natural, sin intervención, para garantizar el equilibrio ecológico. Asimismo, es imprescindible proteger las montañas —fuentes de agua— y los grandes reservorios de biodiversidad, como los bosques tropicales lluviosos. Ya no está en juego el destino de un país en particular, sino el de la humanidad en su conjunto. En este escenario, el compromiso de las nuevas generaciones es participar en la construcción de una relación más respetuosa y sostenible con la naturaleza. Finalmente, conviene recordar un antiguo adagio: “Dios perdona, el hombre a veces perdona, pero la naturaleza no perdona”. Y esta vez, tampoco lo hará. 25
JUVENTUD Y GÉNERO: MUJERES JÓVENES COMO PROTAGONISTAS DE LA SOSTENIBILIDAD RURAL MUJERES Y JUVENTUDES 26
RAÍCES QUE SOSTIENEN LA SUBCUENCA DEL RÍO ICHU En la subcuenca del río Ichu, hasta su paso por la ciudad de Huancavelica, la sostenibilidad se cultiva día a día en las chacras, praderas, viveros y pequeñas iniciativas productivas. Allí, mujeres y jóvenes vienen asumiendo un rol cada vez más protagónico en la transformación de la economía rural, articulando producción agropecuaria, agricultura, ganadería y forestación con el cuidado del territorio. Es asi que, se realizó un diagnóstico de micro y pequeñas iniciativas productivas en los distritos de Santa Ana, Huancavelica y Ascensión. Este proceso permitió reconocer la diversidad económica de la subcuenca: asociaciones dedicadas a la ganadería y recuperación de praderas, productores agrícolas, transformadores de lácteos y organizaciones forestales como la Asociación de Mujeres Emprendedoras en Forestación y Reforestación (AMEFH), dedicada a la producción de plántulas de tallo alto. El estudio no solo identificó desafíos como la informalidad y las brechas de gestión, sino también el enorme potencial de mujeres y jóvenes que sostienen la producción local con compromiso ambiental y sentido comunitario. En este marco, se desarrollaron espacios de fortalecimiento de capacidades dirigidos a productores y emprendedores agropecuarios. Mujeres artesanas, agricultoras, ganaderas y jóvenes emprendedores participaron en talleres sobre economía de proximidad, comercialización, gestión básica del negocio y educación financiera. Estos espacios permitieron fortalecer habilidades técnicas y empresariales, pero también reafirmar el valor de producir desde el territorio, con identidad y responsabilidad ambiental. Uno de los avances más significativos fue la aprobación de la Ordenanza Municipal que institucionaliza la feria agropecuaria “Del Campo a la Olla Agroecológica” en Huancavelica. Esta feria se consolida como un espacio permanente de economía solidaria, donde productores y productoras comercializan alimentos frescos, productos transformados y artesanías elaboradas con insumos locales. La participación mayoritaria de mujeres en este espacio refleja su liderazgo en la producción y en la promoción de alimentos saludables para la ciudad. Asimismo, la Asociación de Mujeres Emprendedoras en Forestación y Reforestación (AMEFH) logró el registro oficial de la marca colectiva RURANA, fortaleciendo su identidad organizativa y productiva. Dedicadas a la producción de plántulas de tallo alto para procesos de reforestación, estas mujeres no solo generan ingresos, sino que contribuyen activamente a la recuperación ambiental de la subcuenca del río Ichu. En este territorio andino, la sostenibilidad no se limita a conservar recursos: se traduce en mejorar praderas, diversificar cultivos, fortalecer la producción agropecuaria y organizarse colectivamente para acceder a mercados con productos de calidad. Mujeres y juventudes rurales están demostrando que el desarrollo sostenible es posible cuando se construye desde la base productiva, con identidad local y compromiso intergeneracional. Rafael Soto Ccente 27
22 Hoy, en la subcuenca del río Ichu, el futuro se siembra con trabajo colectivo, se riega con organización y florece con el liderazgo de mujeres y jóvenes que cuidan la tierra mientras construyen oportunidades. Uno de los avances más significativos fue la aprobación de la Ordenanza Municipal que institucionaliza la feria agropecuaria “Del Campo a la Olla Agroecológica” en Huancavelica. Esta feria se consolida como un espacio permanente de economía solidaria, donde productores y productoras comercializan alimentos frescos, productos transformados y artesanías elaboradas con insumos locales. La participación mayoritaria de mujeres en este espacio refleja su liderazgo en la producción y en la promoción de alimentos saludables para la ciudad. Asimismo, la Asociación de Mujeres Emprendedoras en Forestación y Reforestación (AMEFH) logró el registro oficial de la marca colectiva RURANA, fortaleciendo su identidad organizativa y productiva. Dedicadas a la producción de plántulas de tallo alto para procesos de reforestación, estas mujeres no solo generan ingresos, sino que contribuyen activamente a la recuperación ambiental de la subcuenca del río Ichu. En este territorio andino, la sostenibilidad no se limita a conservar recursos: se traduce en mejorar praderas, diversificar cultivos, fortalecer la producción agropecuaria y organizarse colectivamente para acceder a mercados con productos de calidad. Mujeres y juventudes rurales están demostrando que el desarrollo sostenible es posible cuando se construye desde la base productiva, con identidad local y compromiso intergeneracional. Hoy, en la subcuenca del río Ichu, el futuro se siembra con trabajo colectivo, se riega con organización y florece con el liderazgo de mujeres y jóvenes que cuidan la tierra mientras construyen oportunidades. 28
29 JÓVENES POR LA AGROECOLOGÍA CIRCULAR. En el marco del proyecto “Ruway” hacer en quechua, se ha impulsado el movimiento Jóvenes por una Agroecología Circular, se trata de una red de 58 jóvenes interconectados con 16 voceros y voceras quienes vienen fortaleciendo una capacidad de liderazgo juvenil para escalar la propuesta agroecológica en la transición de economía circular que el Perú viene implementando. Este proceso, ha sido difundido a través de la campaña “Jóvenes por una Agroecología Circular” permitiendo visibilizar y potenciar a las y los jóvenes como actores clave, con capacidad de liderar negocios sostenibles sobre la base de prácticas agroecológicas en los procesos de producción, transformación y comercialización. En tal sentido, se han generado espacios para; i) realizar la “alfabetización en economía circular”; ii) visibilidad territorial y iii) llamado a la acción. Este proceso responde a un objetivo metodológico que finalmente permita contar con protagonistas para en transición circular desde la agroecología y el consumo responsable. Como parte de las acciones impulsadas en la campaña podemos citar: Webinars formativos, bootcamp, elaboración de un manifiesto jóvenes por una agroecología circular. Así también, se contó con la presencia de una de las lideresas; Mercedes Aveldaño, en la VIII edición del Foro Internacional de Economía Circular (FIEC), presentando su experiencia en la producción y comercialización de tomates y otros productos bajo la iniciativa empresarial Madre Tierra, en la • Sentido de Red: “Salió genial! Gracias a las experiencias que siga creciendo esta red!” (Angélica QP, tras el primer webinar). • Motivación Territorial: “Convencido de que desde lo local también se construyen cambios profundos” (Rodrigo Yauricasa, Huancavelica). • Identidad y Propósito: “Muy emocionada de formar parte de esta red y conocer mejor el movimiento... me enamoré perdidamente de la agroecología” (Camila Lesizza, quien se mudó de Italia a Perú y ahora se sumó al movimiento). • El Emprendimiento con Propósito: Para jóvenes como María Chunque (Áncash), la agroecología nació de una necesidad personal de salud familiar, transformándose en su tienda “MEGUMI” de productos naturales. Ella destaca: “Entendí los beneficios y la importancia de la Agroecología... con esta convicción nació mi emprendimiento”. • Revalorización del Campo: El impacto cualitativo se observa en el cambio de narrativa: la agricultura ya no es vista solo como trabajo duro, sino como una “opción de vida profesional”. Como expresa Mercedes Abendaño (Áncash), la transición a lo agroecológico es una vía para “regenerar ecosistemas y relaciones con el entorno”. Duvert J. Ventocilla Cavello región Ancash. Finalmente, algunos testimonios de las y los protagonistas :
30 ECO INNOVACIÓN INNOVACIÓN EN EL AGRO: TECNOLOGÍAS SOSTENIBLES Y EXPERIENCIAS DE APRENDIZAJE EN CAMPO P. Huánuco: Luis F. Artica Arroyo / Franklin R. Aquino Cipriano Curso de Extensión: Mejorando la Salud del Suelo El curso denominado “Mejorando la Salud del Suelo”, se desarrolló en el auditorio del Programa Nacional PAIS (Plataformas de Acción para la Inclusión Social del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social - MIDIS) ubicado en la comunidad de Malconga, distrito de Amarilis, fue un espacio de aprendizaje y acción orientado a fortalecer prácticas agrícolas sostenibles, sobre todo en la producción de microorganismos de montaña, abonos orgánicos sólidos (bocashi) y líquidos (biol) con la participación activa de 26 productores jóvenes entre mujeres y hombres integrantes del proyecto “Nutriendo vidas y sembrando justicia alimentaria en las microcuencas de Amarilis”, proyecto financiado por Manos Unidas y la AEXCID de España. Su estructura se compuso de tres Unidades Didácticas que se desarrollarán a lo largo de ocho sesiones de aprendizaje. Además de las sesiones, el módulo incluyó una serie de actividades complementarias para reforzar el aprendizaje y la aplicación práctica como son: Una pasantía, para la observación y aplicación de técnicas en un entorno real. Un seminario taller, espacio para el intercambio de conocimientos y profundización en temas específicos y una sesión de cierre, para consolidar lo aprendido y evaluar el impacto del módulo.
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