ambiente), y la preservación y restablecimiento de los ecosistemas y la biodiversidad. Convertir los desafíos climáticos y ambientales en oportunidades es esencial para garantizar una transición justa e inclusiva para todos. En el IDMA, estamos convencidos del extraordinario potencial del Perú para convertirse en un país verde, gracias a la herencia excepcionalmente rica en naturaleza y culturas milenarias desarrolladas en nuestro territorio. Es imposible ignorar que el Perú alberga 84 de las 117 zonas de vida existentes en el planeta, además de ser un centro de origen y diversidad de cultivos como la papa, con 4,000 variedades, y miles de otras especies vegetales vitales para la alimentación. Estos recursos han contribuido en gran medida al reconocimiento y prestigio mundial de la gastronomía peruana. En sintonía con la Agenda 2030 y los ODS, emplazamos al Gobierno Nacional a darle mayor importancia a la lucha contra el cambio climático y a la implementación de políticas públicas sectoriales de transición verde y economía circular. No basta con aprobar leyes o estrategias sobre cambio climático o la Hoja de Ruta de Economía Circular; es urgente que estas políticas se traduzcan en acciones concretas. Por ejemplo, en el sector de agricultura, se debe implementar el Programa Nacional de Agroecología 07 basado en el PLANAE (Plan Nacional de Agricultura Ecológica aprobado en el 2021), que fomente la producción ecológica, una red de mercados locales ecológicos a nivel nacional, la implementación del Sistema de Garantía Participativo (SGP) e impulsar las Zonas de Agrobiodiversidad mediante la asignación de mayores recursos financieros al INIA. En el sector energético, es fundamental promover programas que amplíen el uso de energías renovables (eólica, solar, hidroeléctrica); y en el transporte, promover la movilidad sostenible con ciclovías, trenes, metros y vehículos que utilicen energía eléctrica. Además, la gestión forestal sostenible debe ser prioritaria para reducir la deforestación, que actualmente asciende a 150,000 hectáreas anuales, una cifra inaceptable. En el Perú biodiverso, los gobernantes tienen la obligación de tomar decisiones técnicas y políticas, así como de implementar planes, programas e inversiones concretas para enfrentar el cambio climático. Esto implica impulsar las transiciones verdes y la economía circular, aprovechando las ventajas comparativas y las capacidades verdes disponibles en todos los sectores y territorios. No hacerlo es injusto e inmoral, especialmente sabiendo que quienes más sufren las consecuencias del cambio climático son las poblaciones más vulnerables.
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