El programa se estructura en tres componentes clave: Entorno propicio: Se busca fortalecer el entorno propicio para la implementación de la economía circular, asegurando que existan las condiciones necesarias para que empresas y organismos estatales puedan integrarse a este modelo. Entre los resultados esperados están la Hoja de Ruta Nacional de Economía Circular, las hojas de ruta sectoriales para industrias como agua y saneamiento, turismo y agricultura, además de asegurar financiamiento para la economía circular. 1. Alianza de actores: Este componente busca consolidar una alianza entre múltiples actores, involucrando no solo al Estado, sino también a la academia, a la ciudadanía y al sector empresarial. Entendemos que la sociedad civil es un sector importante, por ello la Unión Europea también apoya proyectos de ciudadanía, como el proyecto Ruway, que está siendo implementado por Diakonia y el IDMA. Por el lado del sector empresarial, la economía circular se presenta como una estrategia que mejora la eficiencia productiva y reduce costos, lo que resulta beneficioso. Aquí, se busca consolidar la Plataforma Nacional Multiactor y fortalecer los espacios regionales de colaboración, como las Agencias Regionales de Desarrollo (ARD). 2. Negocios y cadena de valor: Este componente promueve la integración de la economía circular en los negocios y las cadenas productivas con un enfoque territorial y de género. Las empresas y las instituciones estatales son fundamentales para implementar medidas de economía circular, y el objetivo es fortalecer las cadenas de valor circular y fomentar cambios de comportamiento para un consumo responsable. 3. Los actores principales de este Programa son la Unión Europea, el Equipo Europa Transición Circular, Cooperación Alemana, la Cooperación española, la Cámara de Comercio de Lima y la Sociedad Nacional de Industrias. El programa trabaja en diversas regiones del país, agrupadas por macrorregiones: Norte (Piura, Lambayeque, La Libertad, Cajamarca), Centro (Lima) Oriente (San Martín, Ucayali) y Sur (Arequipa, Cusco, Puno). Una experiencia clave ha sido el apoyo de la Unión Europea a la Presidencia del Consejo de Ministros en la promoción y fortalecimiento de Agencias Regionales de Desarrollo, que impulsan la descentralización bajo la política de competitividad e innovación. Estas agencias jugarán un papel crucial en la promoción de la economía circular en las regiones. Definitivamente este programa tiene grandes objetivos y metas a futuro, ¿cómo encontraron el panorama en el Perú al momento de plantearlo? ¿Fue desafiante o receptivo? Aunque aún estamos haciendo ajustes en el programa, y queda mucho trabajo por delante, el panorama en Perú ha sido receptivo. Hay un trabajo previo importante, como la Hoja de Ruta Nacional de Economía Circular, que ha sido ampliamente discutida en talleres macrorregionales. Además, contábamos con el apoyo de las Agencias Regionales de Desarrollo, lo que nos permitió tener una mirada territorial más acertada. Antes del inicio del Programa Negocios Sostenibles, la Unión Europea ya había apoyado diversos proyectos ligados a la economía circular en el Perú, liderados por la sociedad civil, con un enfoque en cadenas de valor y territorios. Por ejemplo, Aspem ha trabajado con los mercados de abasto y la cadena textil, consolidando procesos y análisis de esta cadena de valor en las pymes del sector textil. 26 Fotografía de Equipo CESVI
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