REVISTA-IDMA-2024-003

El impacto de los incendios forestales en 2024 ha dejado una devastación significativa: más de 9.400 hectáreas de bosques arrasadas y miles de animales muertos. Sin embargo, estos conceptos ya han sido descartados debido al alto nivel de daño ambiental que generan: pérdida de flora y fauna, degradación del suelo y destrucción de los microorganismos benéficos que permiten la asimilación de nutrientes. Al quemar, se pierde la cobertura vegetal, lo que deja el suelo expuesto y vulnerable a la erosión. Frente a esta crisis, es crucial sensibilizar a las familias agricultoras sobre la importancia de conservar el ambiente, y promover prácticas alternativas adecuadas a las quemas. Revalorar la importancia de las especies forestales, principalmente nativas, mediante prácticas de manejo conjunto entre árboles y cultivos, o árboles y pastos, puede ofrecer a los productores no solo la producción de cultivos específicos, sino también la conservación de especies forestales. Un manejo adecuado de estas especies puede calificarlas como un servicio ecosistémico valioso. Estas prácticas de asociación, conocidas como Sistemas Agroforestales o Sistemas Silvo Pastoriles, buscan incentivar a las agricultoras y los agricultores en la conservación de especies forestales mientras manejan sus cultivos. Los cuales también tienen el potencial de articularse a un mercado de producción orgánica, y los agricultores podrían beneficiarse de retribuciones por la captura de carbono de las especies forestales asociadas. 21

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