La lucha de las ollas comunes es un testimonio del valor y la resistencia de las comunidades peruanas. Es necesario que el Estado asuma su responsabilidad y los apoye. El estudio concluyó, entre otros aspectos, que no se alcanzaban los requerimientos energéticos para un almuerzo, además de detectarse deficiencias en los grupos de grasas y proteínas. En cuanto a los micronutrientes, tampoco se cubrían los requerimientos necesarios, debido a la falta de verduras y hortalizas en las raciones. La crisis alimentaria que atraviesa el Perú es grave y amenaza con sumir a millones en la desnutrición, consecuencia directa de la falta de acceso a alimentos adecuados y de la carencia de nutrientes esenciales para el desarrollo humano. Estudios como el mencionado deben ser profundizados para diseñar intervenciones efectivas que aborden la inseguridad alimentaria en contextos urbanos y periurbanos. La lucha de las ollas comunes es un testimonio del valor y la resistencia de las comunidades peruanas, pero también un grito de auxilio que no puede seguir siendo ignorado. Es hora de que el Estado asuma su responsabilidad y apoye de manera decidida a estos bastiones de la lucha contra el hambre. En síntesis, aunque el número de ollas comunes en el distrito ha aumentado desde el final de la pandemia, las condiciones en las que operan son precarias. Los almuerzos analizados en el estudio no cubren las necesidades nutricionales básicas, ni alcanzan los requerimientos energéticos necesarios. 14
RkJQdWJsaXNoZXIy OTgwNDU=